lunes, 26 de junio de 2017

El Péndulo Mozárabe (V): la incorporación de patrones económico sociales

Resultado de imagen de pintura mozarabeAl nivel lingüístico sigue la incorporación de patrones económico sociales.

En el período 1170-1230 tiene lugar la primer ola de concentración de propiedades. Los pequeños campesinos y los pequeños propietarios urbanos venden sus propiedades a magnates eclesiásticos y laicos. Una segunda ola similar se produce entre los años 1273 a 1293. Como resultado final de este proceso 281 propiedades quedan en manos de 27 magnates eclesiásticos, y 175 propiedades en poder de 34 magnates laicos. Entre los primeros se encuentran los prelados ubicados en la alta jerarquía eclesiástica: los arzobispos Raimundo, Rodrigo Ximenez de Rada, Gonzalo Petrez, entre otros. Entre los segundos figuran muchos de los funcionarios públicos de la ciudad -almojarifes, almotacenes- funcionarios reales y particulares.



Dentro de ambos subgrupos había mozárabes.

El correlato social de este proceso económico es la cristalización de una aristocracia terrateniente, que incluía un grupo no muy numeroso de mozárabes toledanos. Frente a este pequeño núcleo la gran mayoría de la mozarabía iba en camino de la pauperización. Lo ocurrido en Toledo, no es sino un caso particular de la absorción de la pequeña propiedad en Castilla y León en general60 . Esto significa que la comunidad mozárabe experimenta una intensa aculturación en el nivel intermedio, en el plano socio-económico. Estas' transformaciones deberían proyectarse profundamente en la vida cotidiana de la población toledana. A la nueva cristalización social seguirian los cambios en la moda, la gastronomía, el amueblamiento, entre otros elementos.

Resultado de imagen de pintura mozarabeToledo, incluyendo la comunidad mozárabe, pasa a ser parte integral de la sociedad castellana. En tanto que comparte su misma estructura social que desplaza a su anterior organización comunitaria, es esperable que de este cambio se desprendan transformaciones en la cultura material primero, en la cultura en sí después. Hemos visto que la aculturación en los niveles lingüístico y económico-social es cronológicamente casi simultánea. La primera tiene lugar a partir de la sexta generación, al iniciarse el siglo XIII, para verse concluida mediando el siglo XlV. La segunda arranca en 1170, período correspondiente a la quinta generación, y se consolida a finales de siglo XII.

 ¿Qué relación guarda la aculturación lingüística respecto de la aculturación económico-social experimentada por la comunidad mozárabe?

 ¿Puede vislumbrarse alguna tendencia diferencial entre compradores y vendedores ya en el cambio de orientación cultural reflejado por los nombres?

¿Cómo se articulará la aculturación lingüística en los dos estratos sociales polarizados surgidos de las transformaciones económicas?

Respuestas apriori a estos interrogantes pueden encontrarse en varios estudios que aventuran una caracterización diferencial de la asimilación cultural de las dos clases sociales. Estas interpretaciones proponen que una de las dos clases se asimila al entorno castellano, mientras que la otra conserva su acervo cultural.

Los estudios citados de Reyna Pastor vaticinan a este respecto que: «Este pequeño núcleo (aristocracia terrateniente) logró hacer o mantener su fortuna, y junto con ello conservar sus formas culturales, al mismo tiempo que aquellos que habían constituido la mayor parte de la mozarabía toledana se diluían, empobrecidos, en el mundo de los hispano-cristiano-románicos»fll. Este epílogo aparece como un desenlace acelerado.

En sus palabras:

 «Hacia principios del del siglo XIV ya no hay documentos mozárabes que indiquen nuevas compras ... para entonces las compras y las ventas se han terminado y también la gran masa de mozárabes ha desaparecido como tah)".

Al relacionar la asimilación rápida y diferencial citadas con la interpretación en su conjunto, el desenlace resulta disonante. Basándose en un estudio de Menéndez Pidal y García Gómez, Reyna Pastor presenta a la población mozárabe de Toledo anterior a la conquista dividida en dos grupos.

Una pequeña minoría, probablemente los más ricos, que con el conde Sisnando a la cabeza, constituyen el partido colaboracionista. Este grupo hizo de aliado de Alfonso VI en el momento de la conquista contribuyendo a la toma de la ciudad. La segunda facción la compone el grueso de la comunidad mozárabe, y su característica es la indiferencia frente a la embestida del conquistador.

Ya dominada la ciudad por los castellanos, la polarización se potencia a partir del proceso de acumulación de propiedades.

¿Resulta entonces coherente que aquella minoría colaboracionista y favorecida por la conquista se aferre al patrimonio cultural mozárabe, mientras la mayoría, indiferente primero, desposeída después, abraza rápidamente la cultura castellana?

Inspirado o no en esta tensión, Rodríguez Marquina nos propone una interpretación inversa. Partiendo también de la premisa de la polarización social, destaca que miembros de unas cuantas familias mozárabes consiguen altos puestos eclesiásticos y cortesanos. En su opinión este es el primer sector en caer dentro de la esfera castellana.

Explica que la mozarabía toledana vivió una dinámica similar a la conocida en el pueblo vasco: los prominentes se incorporaron a las grandes empresas de Castilla y la gente modesta preservó la tradición del grupo étnico. A diferencia del caso vasco, la asimilación pudo con la cultura mozárabe, pero según este autor no ya de modo precipitado.

Al comenzar el siglo XIV, los mozárabes conservan sus modos de vida, imponen en Toledo su derecho consuetudinario y dan al idioma castellano su última y definitiva impronta. Pero hacia fines del siglo XV, parece que lo poco que subsiste de mozarabismo se centra en la liturgia". No obstante, la sugerente explicación holística de Reyna Pastor mantiene su capacidad heurística.

Así su caracterización es incorporada por Ladero Quesada en su artículo Toledo en la época de frontera. Allí escribe: <<.. .el proceso de asimilación y su auge durante la segunda mitad del siglo XII: me refiero al masivo movimiento de venta de propiedades rurales mozárabes... Lo cierto es, en este caso, que contribuirán a variar los fundamentos y funciones económicas del grupo y, con ello, a disolver su identidad»

Finalmente los trabajos de Mollimat progresivamente contradicen la interpretación de Reyna Pastor. En un trabajo reciente plantea contundentemente su conclusión: «Hasta fines del siglo XIII, no se puede considerar de modo alguno a los mozárabes de Toledo como una minoría oprimida y asimilada en el interior del reino de Castilla, a despecho del artículo de Reyna Pastor consagrado precisamente a su asimilación.

Si ésta ha tenido lugar, es únicamente desde un punto de vista lingüístico. Pero los jefes de estos mozárabes dan origen a diversos linajes ... La prosperidad a la que acompaña la integración en las esferas dirigentes del reino, aunque aún no alcance el rango de la gran nobleza, va acompañada por una ruptura de la memoria ligada al abandono de la lengua que constituía la originalidad de los mozárabes».

El enfoque expuesto en este capítulo, y la evidencia que lo sustenta, coinciden con la caracterización de la asimilación mozárabe como un proceso prolongado. En cuanto a las hipótesis referidas acerca de la asimilación diferencial de las distintas clases sociales, cabe destacar que son inferencias deductivas. La organización de los estudios de frecuencia anteriores según categorías sociales podrá revelar datos concretos, aunque más no sea, para el nivel superficial de asimilación. La diferenciación social, existía en Toledo en el momento de la conquista.

Posteriormente la brecha entre los grupos sociales creció debido al proceso de concentración de propiedades. De estos datos parten las premisas del siguiente procesamiento .cuantitativo. La clasificación de los nombres de los compradores de un lado y de los vendedores del otro, extraídos de todos los documentos de compraventa -hasta la sexta generación- supone el estudio de los dos grupos sociales por separado. El supuesto es aceptable, ya que tratándose de doscientos nueve casos, las desviaciones casuales quedarían compensadas.

Por otra parte, dado que la diferenciación social existía ya en 1085, pueden estudiarse las conductas culturales de los grupos sociales desde entonces, sin que el punto de partida sea 1170-1230, en que la diferenciación se cristaliza. La tabla a continuación, presenta el porcentaje de nombres árabes, castellanos y mixtos para el grupo de compradores y vendedores, ordenados por generaciones.

Los datos enseñan que las diferencias en los porcentajes son casuales. En ciertas generaciones, la segunda por ejemplo, el porcentaje de nombres castellanos es mayor en el grupo de compradores. Más adelante, en la sexta generación, la situación es inversa. A su vez, en la mayor parte de los casos las diferencias entre los grupos no son significativas. De aquí, que una asimilación diferenciada no pueda aseverarse. No al menos para su primera fase de reorientación cultural.

Desde una perspectiva hipotetico-deductiva, es esperable que en las fases progresivas de la asimilación, la aristocracia mozárabe al interactuar y acercarse progresivamente a la aristocracia castellana, adopte su cultura. Esta hipótesis cuenta con respaldo teórico. Recordemos que la definición de asimilación establece como requisito previo la validación concedida por el grupo dominante.

Es decir que si parte del grupo minoritario evolucionó desde la periferia hacia posiciones centrales, previamente la sociedad castellana reconoció en ellos sus propios rasgos culturales. Los campesinos mozárabes, tendrían seguramente más contacto con campesinos mudéjares, que con la población urbana castellana.

Si bien el procesamiento de datos por grupos no resolvió el problema de la asimilación diferenciada, paradójicamente contribuyó a reforzar el método de la cuantificación de nombres. Considerando los nombres de compradores y vendedores por parejas, tal como aparecen en los documentos -marido y mujer, padre e hijo, hennanos, familiares, socios- se observa una compatibilidad sistemática en el origen del idioma.

En el 86,5% de los casos los miembros de la pareja tenían nombres del mismo origen. Solamente en el 3,9% de los casos se dá la combinación más lejana: nombre árabe y castellano. El 9,6% restante pertenece a casos de combinaciones más cercanas, nombres árabes con mixtos y nombres mixtos con castellanos.

Este hallazgo convierte a la premisa original de la causalidad del origen de los nombres en valedera. Reforzado este supuesto metodológico fundamental, sintetisemos las conclusiones que ha sustentado. Ochenta años después de la conquista de Toledo comienza a consumarse el cambio de orientación cultural de los mozárabes, tal como lo refleja el cambio de nombres. Desde entonces avanza la aculturación sobre el nivel lingüístico. Evidencia de este proceso se observa en la ventaja alcanzada por los apodos castellanos en relación a los árabes, y por la dificultad en la comprensión del idioma árabe. Casi simultáneamente tiene lugar una gran transformación económica, que repercutirá primero en la estructura social y se proyectará después sobre la vida cotidiana.

Hasta aquí los alcances del material analizado.

El proceso de asimilación en cambio prosigue. La comprensión del marco general de la asimilación insinuará la consecución del proceso. El contexto que explica la asimilación mozárabe es una situación inédita presentada frente a un rey cristiano. La toma de la ciudad de Toledo es la primer oportunidad en que una capital musulmana importante cae en manos cristianas, intacta, con parte de su población, su organización e instituciones.

Alfonso VI decidió mantener el status qua, de manera que la base económica de la ciudad no se derrumbara, y el cambio político no despertara resistencia. El trasfondo de esta política debe encontrarse en la amenaza almorávide que se alzaba contra Castilla. Esta situación ubicaba a Toledo como piedra angular de la primera línea del sistema defensivo".

La política de Alfonso VI -como la de los sucesivos reyes castellanosrespecto de los mozárabes toledanos, aparece recogida por los fueros otorgados. La Carta de los mozárabes de 1 10 1 es el primero de los veinte documentos reales recibidos por la comunidad. Este fuero determina que los miembros de la comunidad mozárabe serán juzgados por el Fuero Juzgo.

Dispondrán libremente de sus bienes, pagando al palacio la décima parte de sus ingresos. Los pedites que dispongan de medios necesarios y así lo deseen podrán ser caballeros".

Diego Olstein 
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2014/02/files_anales_0039_02.pdf


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