sábado, 9 de noviembre de 2013

La Cueva de Higares

JAIME RUBIO HERVÁS 2


PRÓLOGO

La visión de las cuevas de Higares que se ofrece en el trabajo constituye, aveces, una narración hiperbólica y antitética, pero que si se lee detenidamente es fácil relacionar unas ideas con otras, sabiendo qué hay de verdadero y qué de subjetivo o procedente de leyendas y tradiciones.

La dificultad, en esta ocasión, ha sido el no poder visitarlas por motivos aconsejados en la obra, dejando amplias lagunas en temas tan importantes como su localización. Pero por otra parte, esta dificultad, hace que el trabajo permanezca abierto a cualquier tipo de información por dudosa que ésta parezca.

De forma general, estos subterráneos forman en mi opinión, una sola cueva pero con diversas entradas formadas por hundimientos. Todas las hipótesis remontan la fecha de su fundación a la Edad Antigua (ya sean a época romana o a otras anteriores). Pudieron servir de refugio a cristianos en tiempos de persecuciones o a otras razas en periodos más tardíos.

Su interior se apoya en anchas columnas, con acumulaciones de cerámica en algunos rincones, con hornacinas y otros elementos ocultados tras los derrumbes. Sea cual sea su origen, fueron olvidados en épocas bajo-medievales y modernas, para volver a ser descubiertas a mediados del siglo XIX. Lo más alarmante es su rápida desaparición si no se toman medidas a corto plazo.

A finales del siglo XIX de tres conjuntos conocidos sólo dos eran explorables, yen la actualidad, sólo queda uno cada vez en peor estado de conservación. Las siguientes páginas forman una recopilación de diversas fuentesdocumentales que pretenden remontar al lector a la memoria de tan nobles pasadizos ya su entorno, expuestas en el mismo orden en que las fui recopilando. Jaime Rubio Junio del 2002

BREVE DESCRIPCIÓN DE LAS CUEVAS DE HIGARES 3 OLIHUELAS

(despoblado entre Olías y Mocejón)

1893 Archivo de la Secretaría de la Real Academia de la Historia. Legajo Comisiones Provinciales. Toledo. Sin sig. “Informe del Sr. Vizconde Palazuelos a cerca de lanaturaleza e importancia de la cueva de “Olihuelas”. 30 de septiembre de 1892 (Al margen: Academia 22 de Diciembre 93, al Boletín)

( 1 ).I.: “Un artículo publicado por mi amigo D. Venancio Prada (2) en la Correspondencia de España el presente mes, y cuyo epígrafe es una ciudad subterránea, en que se habla de visita hecha a unas cuevas próximas a la ciudad de Toledo, ha ejercitado mi curiosidad y determinado a reconocer el interior de semejantes antros, peligroso y me dorso por su estado y carácter.Lógico es que algunas centurias hayan sido ignoradas estas mansiones, por estar emplazadas en cerros ásperos, colinas de escasa vegetación, y por los que sólo se ven caminos, o mejor dicho, sendas impresas por labradores; pues si bien tienen al N.O. el camino o carretera de Madrid, y al S.E. el vecinal que conduce a Mocejón y otros pueblos, ambos están a alguna distancia, y no escrita en ellos nada la curiosidad para poder haber determinado al transeúnte a inspeccionarlos de cerca.

Tal vez el transcurso de los siglos hayan pasado ignoradas hasta que desprendimientos de piedras nos han presentado bocas por donde puede llegar a visitarlas en nuestros dias,como aconteció en el siglo XVIII con las catacumbas de la ciudad Eterna, y con las Necrópolis faraónicas de Tebas en las márgenes del Nilo no ha muchos años.El vulgo de la comarca ha confundido y confunde estas cuevas con unas canteras próximas, y este hecho ha desorientado a cuantos amantes de la arqueología hubieran podido aproximarse, persuadiéndonos falsamente de que de ellas se extrajo piedra para construir la metrópoli toledana.De expresadas canteras, contiguas como he dicho a las cuevas, es de donde se extrajo material para la basílica primada, más para la Plaza de Toros por los años 1865 y 66.

La piedra de los subterráneos objeto de mi sucinta descripción, es caliza oscura, poco aceptable y de relativa consistencia para seculares construcciones; por lo que creo relativa la suposición de que aquellos fueran labrados pacientemente al extraer la piedra.Los nombres con que se conocen por las cercanías estas cuevas, son, CUEVAS DE OLIHUELAS y CUEVAS DE HIGARES.

En número son tres, y en particular se las denomina

LA CARRERA DE CABALLO, LA COCINILLA y LA CANTERA VIEJA.

Esta última se halla obstruida al presente.Están comprendidas en la posesión del Exm. Sr. Duque de Veragua, cuyo nombre es HIGARES , sita en la margen derecha del Tajo, al N.E. de la Ciudad Imperial, y a distancia de ella de seis kilómetros próximamente; distancia que se recorrerá en breve tiempo una vez terminada la carretera de segundo orden de Cuesta de la Reina a Toledo. El camino que conduce a precitados subterráneos, es indicada carretera hasta llegar a lacasa de labor de la Dehesa intitulada

MAZARRAZIN, y en esta misma casa aparta un 1) Publicada por el Conde de Palazuelos B.R.A.H., tm. XIV. 1924.(2) PRADA, Venancio: Comisario de Guerra en Toledo y correspondiente de la Real Academia de esta ciudad, manda una memoria a la Real Academia de la Historia acerca de los subterráneos de Toledo o cuevas de Olihuelas descubiertas por él en Azucaica hacia 1886.

JAIME RUBIO HERVÁS4

camino sencillo, pero seguro, que termina cerca de uno de los cerros minados por lashoquedades de que me ocupo y describiré después.La orientación es en dos de ellos de N.O. a S.E. y de S.E. a N.O. en la restante, aunqueno en absoluto.II. Apuntando cuanto precede, añadiré que mencionadas cuevas presumo si serían las catacumbas de Toledo

.La posición estratégica, el lugar apartado de la capital carpetana y su intrínsecaconstrucción y detalles indican tal conjetura.Difícilmente se comprende después de visitarlas que construyeran aquellas para servir de morada a los celtíberos ni pueblos invasores del norte y mucho menos a los hijos delÁfrica, aun cuando los labriegos del país dicen a un gran hueco provisto de escalera dela altura de una mesa de altar del templo católico, El altar de Mahoma, con la célebre Gruta de los Letreros no tienen semejanza.Las construcciones primitivas y características de los muros, y las de los otros, alejansemejante deducción, así como su extensión y formas, minadas a su perfección, nieganrotundamente que se labraron para destinarlas a bodegas o trojes.

Los subterráneos de Olihuelas constituyen, a mi juicio, una URBS romana, bien defendida, destinada por susartífices a depósito sagrado y punto de reunión para los afiliados a la bandera de Cristo.Inducen a pensarlo así, las razones indicadas y que por separado expongo acontinuación:La posición de los subterráneo es muy estudiada; por que la vista más perspicaz noteniendo noticia previa jamás presume jamás presume que allí bajo un pelado cerroexista guarida humana cuyas entradas naturales y casuales protegen y ocultanmontículos formados con los detritos extraídos de las minas, como antes dije. Elloexplicaría que la tolerancia dispensada por los hijos de Roma a los naturales de Toledoy su comarca convertidos a la fe no les era a estos suficiente garantía para efectuar sussacrificios y oraciones en la ciudad –único urbe próxima- apartándose en gran númeroen estos lugares con el fin de realizarlo.

Otro tanto puede aducirse del lugar apartado, pues si bien lo oculto del sitio tiene importante trascendencia por eludir con relativa facilidad la vigilancia de los idólatras, y huir si es preciso era de sus asedios, la distancia entre el núcleo urbano entonces considerable, y los subterráneos, les facilitaba la ocasión de simular a las veces el encaminarse a faenas agrícolas en la Vega de Oriente y sus cercanías.


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