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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Toledo Siglo XIV: el comienzo de la dinastía Trastámara

La época de relativa calma en la que España se mantuvo durante el siglo XIII cambió totalmente a lo largo del XIV, siglo que estuvo marcado por una crisis en todos los aspectos y que se cebó con el Reino de Castilla. 

Uno de los hechos que marcó la historia fue la Guerra Civil castellana1 entre Pedro I "el Cruel" y su hermanastro Enrique de Trastámara que duró de 1351 a 1369. A este conflicto se le uniría en 1356 la llamada Guerra de los Dos Pedros2 que enfrentó al rey de Castilla Pedro I con el rey de Aragón Pedro IV. Por otro lado, Castilla no tuvo éxito en el intento de anexión de Portugal al ser derrotada en la batalla de Aljubarrota3 (1385).


Además, se sucedieron varios ciclos de escasez en los que las malas cosechas y el hambre fueron los protagonistas junto a enfermedades como la peste negra, siendo la epidemia sufrida a mediados del siglo XIV una de las más graves, con zonas en las que la población descendió entre un 20% y un 40%.


Mientras, en Toledo continuaban las buenas relaciones entre judíos, musulmanes y cristianos, a pesar de que poco a poco se iba instalando e iba creciendo en el resto de España una ola de antisemitismo. Por otro lado, la capital del Reino de Castilla luchó al lado de Pedro I durante la guerra civil, siendo tomada finalmente en 1369, lo que llevó a un cambio de dinastía en el reino, pasando de la Casa de Borgoña a la Casa de Trastámara. Veamos, a continuación, que lugares de interés construidos y reformados en gran parte en el siglo XIV podemos visitar en Toledo.

El Castillo de San Servando fue construido por los musulmanes y ocupaba una estratégica posición por encima delPuente de Alcántara, cubriendo así la que en otros tiempos era la única ruta hacia el Sur peninsular. Abandonado y reocupado sucesivamente, fue igualmente arruinado y reconstruido. De planta rectangular, tiene cuatro torres, tres circulares en tres de sus esquinas y otra similar a una torre del homenaje que no llega a ser torre albarrana al estar unida a la muralla por su parte exterior y donde se encuentra la entrada principal a la fortificación.

Podemos contar de él que es el lugar donde el Cid veló las armas4 antes de reconciliarse con el rey Alfonso VI. Posteriormente y tras la Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, perdió su importancia, no volviendo a utilizarse hasta la guerra del siglo XIV entre Pedro I "el Cruel" y su hermanastro Enrique de Trastámara, en que fue ocupado y reconstruido por el bando de éste, personificado en el arzobispo don Pedro Tenorio. 

Abandonado de nuevo, en el siglo XVI estaba otra vez en estado de ruina, situación en la que permaneció hasta 1945, año en que fue reconstruido, respetándose sus murallas exteriores y conservando el estilo medieval. Ha sido Colegio Menor de las Juventudes, Residencia de Estudiantes de la Universidad de Castilla-La Mancha y, en la actualidad, es un Albergue Juvenil.

Localización: Cerro de San Servando.

El Bastión Trastámara era una torre albarrana5 construida en el último tercio del siglo XIV y que se continuaba utilizando durante la revuelta Comunera de 1521. La entrada a él se hacía mediante un puente de madera emplazado al mismo nivel que las almenas y en su interior existía un aljibe en el que se almacenaba el agua imprescindible para continuar la resistencia en caso de asedio.

El Bastión apareció durante las obras realizadas para adecuar el Alcázar de Toledo como sede del Museo del Ejército. En las excavaciones efectuadas alrededor de esta antigua torre albarrana, aparecieron diferentes elementos arqueológicos que atestiguan una continuada ocupación del terreno desde la Edad del Bronce6 hasta el momento presente. Entre ellos, cabe mencionar una cisterna romana, diferentes silos y estructuras árabes, así como restos cristianos de la Baja Edad Media (siglos XI al XV).

Localización: Calle La Unión, s/n.

La Puerta del Sol es una torre albarrana construida posiblemente durante la Taifa7 de Toledo (1031-1085) y reconstruida durante el siglo XIV, en estilo mudéjar, por el arzobispo Pedro Tenorio. El arco de entrada lo forma uno de herradura al que rodea otro del mismo tipo. Por encima de este último, hay un doble friso de arcos ciegos, conteniendo el inferior los restos de un sarcófago romano del siglo IV, y un busto clásico de pequeño tamaño. Sobre el primer arco se colocó en el siglo XVI un relieve donde está representada, bajo la luna y el sol, la Imposición de la Casulla8 a San Ildefonso. De dicho sol es de donde le viene el nombre a la puerta.

Está situada en la Calle Carretas, cuyo nombre está motivado por ser la principal vía de acceso de mercancías a la ciudad hasta que se construyó la calle paralela a ella.

Localización: Calle Carretas, s/n.

El Convento de Santa Clara la Real lo encontramos en la plaza del mismo nombre. En un rincón está la portada medieval de entrada al templo, formado por una serie de construcciones, tanto civiles como religiosas. Su origen lo tenemos en el año 1250, cuando estaba en las afueras de la ciudad, pero en 1369, se traslada al lugar actual, unas casas donadas por Doña María Meléndez, esposa del Alguacil Mayor de Toledo, por lo que hemos decidido incluirlo en esta página dedicada al siglo XIV. 

A finales de este siglo, ingresan en el convento dos hijas ilegítimas del rey Enrique II de Castilla, Doña Inés y Doña Isabel, a raíz de lo cual se amplía el templo con unas casas mudéjares colindantes y que hoy son la parte más antigua del convento, formada por el claustro de los Naranjos y los salones contiguos. A partir de entonces, las ampliaciones se fueron sucediendo, gracias en parte a sus benefactores, entre los cuales se encontraban la monarquía, los nobles y el clero.

A comienzos del siglo XV, se construye la Iglesia gótica-mudéjar y el claustro de los Laureles, también mudéjar. En el siglo XVII, se reforma la Iglesia, dándole el aspecto que vemos hoy día: su planta, consta de dos naves paralelas unidas por un arco apuntado9 y acabadas en una cabecera plana. La nave de la epístola11 tiene la forma original del siglo XV, siendo su cabecera convertida en capilla funeraria por el deán12 Juan de Morales; en el centro, destaca el sepulcro del patrono y, en el muro, los de sus padres; entre las obras de arte que se pueden contemplar, están las pinturas del retablo plateresco, obra de Pedro de Cisneros “el Viejo”.

Por otro lado, la cabecera de la nave del evangelio fue reformada en 1623 por Jorge Manuel, hijo de El Greco, quien también participó en la obra del retablo (1626) junto al escultor Juan Fernández y el pintor Luis Tristán. Junto a la puerta de acceso al claustro de los Laureles, está el altar del Santísimo Cristo del Socorro, realizado por Juan Bautista Monegro en 1578, mientras que a los pies del templo está el coro. También destacan los azulejos de Talavera de la Reina (Guadalajara) del zócalo y la sillería de nogal del siglo XVI, así como los frescos pintados en el siglo XV y algunas esculturas, como el Cristo gótico de las Infantas, del XIV. Además, se conservan los enterramientos de las ya mencionadas Doña Inés y Doña Isabel, así como el del Duque de Arjona Don Fadrique de Castilla, Conde de Trastámara.

Localización: Plaza de Santa Clara, s/n.

La Casa de Mesa es un antiguo palacio de la nobleza toledana, habitado durante el siglo XII por el famoso alcalde del Toledo medieval Esteban Illán. Éste colaboró en gran medida al nombramiento como rey de Castilla de Alfonso VIII, logrando posteriormente importantes beneficios fiscales y diversos privilegios para la ciudad. En su honor, se le ha dado su nombre a una de las calles que rodean la casa.

Posteriormente, la casa fue habitada por Rodrigo Manrique, maestre13de la Orden de Santiago y padre del famoso poeta Jorge Manrique14. En 1551, esta familia vende el palacio al Cardenal Silíceo, quien lo utiliza como sede de la institución que acababa de fundar: el Colegio de Doncellas.

En 1557, la casa la compra el Señor de Malagón, Ares Pardo de Tavera, quien encarga al arquitecto Hernán González que realice diversas modificaciones en su interior y exterior. De entre ellas, destaca la galería apoyada sobre columnas toscanas15 de su patio interior, el salón decorado mediante azulejos en los que aparecen los escudos de armas del Señor de Malagón y la portada exterior almohadillada19, típica del Renacimiento italiano, y con dos escudos familiares que sirven de marco al balcón central de la casa. Esta portada se puede ver en un dibujo de Sebastiano Serlio21.

Del siglo XIV ha perdurado hasta nuestros días un gran salón mudéjar con una decoración a base de yesos con motivos vegetales y figuras geométricas sobre el que se levanta un artesonado de siete paños22. Es único en la ciudad. Su antesala está cubierta por un techo plano, o taujel23, con una decoración de lazos que lo recorren.

Localización: Calle Esteban Illán, 11.

La Iglesia de Santo Tomé es una de las más antiguas de Toledo al haber sido construida en el siglo XII sobre los restos de una antigua mezquita. En el siglo XIV, debido al estado de ruina del edificio, fue necesaria una profunda reconstrucción, sufragando los gastos don Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz. Posteriormente, en el siglo XVII, fue nuevamente reformada en unas obras dirigidas por Bartolomé Sombigo. La actual planta del edificio consta de tres naves, a las que cubren sendas bóvedas de cañón, y un ábside poligonal. En el exterior, destaca su torre mudéjar.

Es uno de los monumentos mas visitados de Toledo al hallarse en su interior el cuadro más famoso de Doménico Theotocopuli “El Greco”: “El Entierro del Señor de Orgaz”.

Localización: Calle Santo Tomé, s/n. La entrada al Museo de Santo Tomé, donde se encuentra el cuadro "El Entierro del Señor de Orgaz”, se realiza desde la Plaza del Conde, 4.

La Casa del Judíoes una vivienda construida entre los siglos XIV y XV y que ha tenido diversas modificaciones a lo largo de los siglos, destacando las realizadas en los siglos XVIII y XIX. Se encuentra en el centro de la antigua judería toledana y de ella podemos destacar el patio, en el que aún se conservan diferentes decoraciones de yeserías, y el sótano, donde se encuentra el que podría haber sido el Miqvé, o baño judío de purificación.

Según nos cuenta la leyenda, se trata de la casa de Ishaq, el judío que, a cambio de sus joyas, le prestó a la reina Isabel “la Católica” el dinero necesario para que ésta financiara a Colón el viaje que culminaría con el descubrimiento de América.

Localización: Calle Travesía de la Judería, 4.

Su visita puede realizarse dentro de una de las rutas guiadas y gratuitas de Patrimonio Desconocido del Consorcio de Toledo. Para apuntarse a ellas, hay que contactar previamente (recomendamos con algunas semanas de antelación) con el Centro de Gestión de Recursos Culturales del Consorcio de Toledo, sito en las Termas Romanas, en la Plaza Amador de los Ríos, s/n.

El Puente de San Martín es algo mayor que el de Alcántara y se construyó durante el siglo XIII para sustituir a otro puente de barcas cercano a él y que fue destruido por una inundación. En el siglo XIV, la guerra entre Pedro I “el Cruel”, o “el Justiciero”, y su hermanastro Enrique II provocó la destrucción del puente, siendo reconstruido por el obispo Pedro Tenorio y pasando a ser conocido por ello como Puente del Arzobispo. Se restauró otra vez durante el siglo XVII.

Se apoya en cinco arcos y cuenta con dos torreones hexagonales, uno en cada extremo, teniendo el más cercano a la ciudad el escudo imperial en piedra. Éste último torreón ha sido el más modificado a lo largo de la historia, sobre todo bajo el reinado de Carlos II.

Fue declarado Monumento Nacional en 1921.

Localización: Está situado al Oeste de Toledo, bajo el terreno donde se sitúa el Monasterio de San Juan de los Reyes.

La Sinagoga del Tránsito es una obra del siglo XIV cuya fundación fue posible gracias a Samuel Leví24, tesorero real, y al agradecimiento que el rey Pedro I de Castilla sentía por los judíos de Toledo debido al apoyo que éstos le otorgaron en la guerra civil contra su hermanastro Trastámara. Tras la expulsión de los judíos en 1492, se convirtió en templo cristiano, pasando a ser la sede de la Orden de Calatrava. El nombre del Tránsito, a pesar de tener por advocación a San Benito, le viene de la existencia en su interior de un cuadro de Santa María del Tránsito.

La estructura y división del templo es muy simple, destacando el hekal25 al frente y la galería de mujeres26 en la parte superior del lateral derecho. A esta sencillez en cuanto a su compartimentación, se une una gran riqueza decorativa, pudiendo considerarse la Gran Sala de Oraciones como el salón de un palacio gótico. Sus paredes las recorren ricas yeserías de tipo islámico cordobés. 

La cabecera donde se recogían los rollos sagrados tiene un triple arco polilobulado de tipo almohade y el techo es un artesonado de par y nudillo27. En su decoración se mezclan los motivos vegetales y geométricos, las inscripciones en hebreo y se repite el escudo del rey de Castilla. Aún quedan restos de los colores originales en el techo y las yeserías, recibiéndose la luz solar de forma atenuada mediante celosías.

En 1964, se fundó en su interior el Museo Sefardí. En él, se exponen diversas piezas que atestiguan la presencia judía en España desde mucho antes de la llegada de los romanos a la península hasta la expulsión de los judíos en 1492, mostrándose asimismo diversos elementos del pueblo y la cultura judía desde la Antigüedad hasta la Grecia clásica. Estos objetos están acompañados de otros que nos explican sus manifestaciones festivas y religiosas. En el patio Norte, se conservan diferentes restos y lápidas fúnebres, mientras que en el patio Este hay diferentes restos arqueológicos, estando quizás entre ellos el hejal30.

Localización: Calle Samuel Leví, 2.

El Taller del Moro, situado en la calle del mismo nombre, es la única construcción civil de la primera mitad del siglo XIV que se ha conservado en Toledo. Construido en estilo mudéjar y con una estructura de tipo musulmán, consta de un salón central entre dos alcobas laterales. Está decorado con yeserías y techumbres de madera, mientras que las dos portadas de acceso al edificio son de estilo renacentista. El nombre le viene del uso que se le dio durante el siglo XVI, momento en que la Catedrallo utilizó como almacén y taller de cantería para su propia obra.

El museo se creó en 1963 y en su interior se exponen diversas piezas de artesanía mudéjar como pueden ser cerámicas, azulejos, diferentes vigas y frisos de madera tallada, lápidas, cipos31, capiteles y arcas.

Localización: Calle Taller del Moro, s/n.

El Convento de Santa Úrsula, de las Madres Agustinas, se fundó en el siglo XIV y fue construido sobre dos antiguas viviendas cuyas trazas han llegado hasta nosotros en la actual distribución del conjunto: alrededor de dos claustros correspondientes a los antiguos patios de dichas casas. 

La Iglesia, muy remodelada en el siglo XVI, conserva de la construcción original el taujel de madera de la sacristía. De las ampliaciones, destaca la Capilla de San Nicolás de Tolentino, donde se situó el Retablo de la Visitación, una obra realizada por Alonso de Berruguete en 1535. Es de destacar, en el exterior, el ábside mudéjar de ladrillo y ventanas con arcos polilobulares32 que presentan en su interior otros de herradura.

Localización: Calle Santa Úrsula, s/n.

Atravesando la Travesía de Santa Isabel, veremos el cobertizo que comunicaba uno de los cuatro palacios que formaban el Convento de Santa Isabel de los Reyes con los demás. Esta mansión, del siglo XV, está también unida con las demás a través de un pasaje subterráneo y de ella destaca su patio, las yeserías y las cubiertas mudéjares.

 El convento fue fundado en 1477 por María Suárez de Toledo sobre las denominadas “casas de la reina”, una serie de palacios cuya dueña fue Juana Enríquez, madre del rey Fernando “el Católico”. En 1480, una bula34 del Cardenal Mendoza otorga que se una al convento la Iglesia de San Antolín, que conserva de la original construcción mudéjar el ábside poligonal de ladrillo de finales del siglo XII.

Tras salir de la Iglesia, llegamos a la Plaza de Santa Isabel. Aquí se encontraban tres importantes palacios. El que más nos importa está a continuación del ábside de San Antolín y es el palacio de los Suárez de Toledo y Ayala, del siglo XIV. La portada es un arco apuntado con decoración heráldica y, a través de ella, accedemos al Convento de Santa Isabel, formado por un conjunto palaciego reformado entre los siglos XIV y XVII y ordenado en torno a tres patios transformados en claustros. El primero de ellos es el Claustro de los Naranjos, obra del siglo XVI que consta de dos pisos arquitrabados35 de orden toscano39 y jónico43 y de un zócalo de azulejos mudéjar; este patio sustituyó a otro más antiguo del siglo XIV del que aún hay un arco que llaman “de los pajaritos” por su decoración de yesería con figuras de pájaros. En frente de este arco, está la Sala Capitular.

El otro patio, eje central del palacio de los Suárez de Toledo, mudéjar pero reformado a finales del siglo XV o principios del XVI, es el hoy Claustro de la Enfermería. Su planta es rectangular y consta de dos pisos adintelados en madera sobre pilares ochavados46; el techo está cubierto con alfarjes47de madera decorados con escudos; las yeserías que vemos son típicas del mudéjar toledano, estando fechada la decoración en el siglo XIV. En la intervención arqueológica se descubrieron dos arcos islámicos, uno de herradura y otro polilobulado, que podrían datar del siglo X. Además, en la fachada Sur de este palacio, se han encontrado restos que podrían ser de un salón mudéjar de los siglos XII-XIII, es decir, anterior a la construcción del palacio.

Por último, el tercer patio es el Claustro de los Laureles, reconstruido prácticamente entero a mediados del siglo XVII. Es de planta cuadrada y tiene dos pisos con arcos de medio punto sobre pilares de ladrillo. Del patio original, se conserva el alfarje y las salas de las crujías48 del Norte y del Oeste. En la crujía del Norte, está la Sala de la Fundadora, en cuyo centro hay una fuente de alabastro49 con azulejos vidriados. Por otro lado, en la crujía del Oeste, hay un arco que da entrada al refectorio50, donde destacan sus muros con pinturas al fresco de principios del siglo XVI.

Localización: Plaza de Santa Isabel, s/n.

Su visita puede realizarse dentro de una de las rutas guiadas y gratuitas de Patrimonio Desconocido del Consorcio de Toledo. Para apuntarse a ellas, hay que contactar previamente (recomendamos con algunas semanas de antelación) con el Centro de Gestión de Recursos Culturales del Consorcio de Toledo, sito en las Termas Romanas, en la Plaza Amador de los Ríos, s/n. También puede ser visitado libremente en función del horario establecido por el convento, el cual puede consultarse en la misma puerta de entrada.

El Palacio del Rey Don Pedro, o palacio de los señores de Higares y Pinto, es un edificio mudéjar del siglo XIV al que también se llamó la "casa güena" por su amplitud y por el lujo del interior. Lo más destacable de su exterior es la portada mudéjar del siglo XIV, con una ventana superior del siglo XVI. Sobre ella, hay un tejaroz51 tallado también de estilo mudéjar.

En la actualidad, es la sede de la Escuela de Traductores de Toledo, un centro de investigación dependiente de la Universidad de Castilla-La Mancha en el que se preparan traductores de árabe y hebreo, además de impartir otros cursos en estos idiomas.

Localización: Plaza de Santa Isabel, 5.

Bordeando elPalacio del Rey Don Pedro, llegamos alSeminario Menor "Santo Tomás de Villanueva", construido sobre un conjunto palaciego. 

El edificio que vemos en la actualidad es de trazas renacentistas y se trata del Palacio del Conde de Cedillo, construido sobre el palacio medieval de Suero Téllez de Meneses, obra éste del siglo XIV. 

Los orígenes de este palacio se remontan a época más antigua, alrededor del año 950. Por entonces, la casa aquí levantada pudo haber pertenecido a un importante hombre de Toledo llamado Aben Ramón, cuya hija se casó con el gobernador de la ciudad, llamado Abdalá, quien se hizo con el palacio. En el siglo XIV, se llevó a cabo una gran reforma en el palacio de la que ha llegado a nuestros días dos arcos en las puertas que comunican el exterior con el patio y sobre los cuales hay unos escudos con adornos góticos. También de este siglo y sobre la puerta que da acceso al patio interior, hay un importante fragmento de yesería mudéjar con inscripciones árabes. Igualmente del siglo XIV es la balaustrada de la escalera principal, así como el artesonado de la actual biblioteca, que anteriormente estuvo en la capilla, y las yeserías que hay en la denominada “sala mudéjar”.

A principios del siglo XVI, ya en manos del Conde de Cedillo, éste ordena reformar el edificio. De entonces, nos ha llegado el artesonado de alguno de los techos, de estilo morisco, y el patio renacentista de dos pisos con arcada de medio punto y con cuarenta columnas de mármol de Carrara que conservan en sus capiteles los escudos de armas de los dueños del palacio. Ya en el siglo XIX, momento en que se instala en el palacio el Colegio de Santa Catalina52, desaparecen algunos fragmentos de yesería mudéjar que había sobre las puertas de algunas estancias. En el año 1845, se suprime este colegio y el edificio pasa a convertirse en casa de vecinos. En 1917, Don Victoriano Guisasola y Menéndez, Arzobispo de Toledo, compra la casa al Conde de Cedillo y funda en ella un Colegio de Vocaciones Eclesiásticas bajo la advocación de San José. El 13 de agosto de 1925, Enrique Reig y Casanova, Arzobispo de Toledo por entonces, convierte este colegio en Seminario Menor.

Localización: Plaza de San Andrés, 4.

Por Lourdes Morales Farfán

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