domingo, 30 de junio de 2019

Leyenda de La Encantada (Santa Cruz de la Zarza, Toledo)

Corrían los tiempos de la Reconquista durante los cuales era Rey de Castilla Alfonso VII (1105-1157). 

El Señor de Aurelia, un joven y apuesto caballero iba a reunirse con el Señor de Alboer en el castillo de éste último para planificar conjuntamente la defensa del territorio ganado a los moros.

 En el castillo de Alboer conoció a Juliana, hija del Señor de Alboer y famosa por su gran belleza. 

Ambos se enamoraron y el caballero prometió a su amada que antes de la Noche de San Juan volvería a su castillo para casarse con ella.

 Llegado el día Juliana estuvo preparando su castillo para la fiesta, y se retiró a su habitación para esperar la llegada de su amado, donde se peinaba con un peine de oro regalo de su padre años atrás.

La noche había caído y no había noticias del Señor de Aurelia, éste cogió un sendero más peligroso por los desfiladeros de la zona para burlar a una avanzadilla mora replegada por la zona. Una tormenta empezó a desatarse y el padre de Juliana partió en su busca, temiendo que se hubiera encontrado con algún peligro. 

Juliana quedó sola en el castillo ansiosa y desesperada por la tardanza en llegar de su padre y de su amado, peinándose cada vez más aprisa por el nerviosismo desatado. 




En esto que llamaron a la puerta fuertemente, y Juliana pensando que eran noticias abrió la puerta ella misma, al abrir se topó con una gitana con su hijo moribundo en brazos que pedía desconsoladamente ayuda al castillo, Juliana en vez de ayudarla la increpó y la echó de malos modos de su puerta; la gitana insistió dos veces más, la última vez Juliana empujó a la gitana tirándola al suelo gritando que se fuera al infierno con su hijo. 

La gitana levantándose del suelo y mirando fijamente a la chica dijo:

“Bien quiera Dios que mi hijo salve su vida esta noche porque de no ser así maldigo a este castillo, el cual desaparecerá quedando solo las ruinas, igualmente te maldigo a ti, que desaparecerás con el hasta que un caballero de armadura blanca venga a buscarte en una noche de San Juan, hasta entonces te condeno a desaparecer y errar hasta la eternidad”

Resultado de imagen de Leyenda de La encantada (Santa Cruz de la ZarzaDicho esto el niño expiró y la gitana levantando su hijo en dirección a los cielos clamó justicia a su maldición, la tormenta se incrementó, las brumas se hicieron con la zona y los rayos y relámpagos redujeron a ruinas el castillo. 

Cerro de La Encantada, Santa Cruz de la Zarza

Al ver lo que sucedía Juliana se arrodilló pidiendo perdón por su culpa. 

Momentos más tarde un soldado se acercó a Juliana con una tremenda noticia, el Señor de Aurelia se perdió por el desfiladero al no ver la silueta del castillo, y su caballo al asustarse de un rayo se precipitó por el desfiladero llevándose a su jinete hacia el fondo del barranco. 

Una capa ensangrentada con el blasón del árbol, armas de Aurelia, era la prueba de su final.




Así pues, Juliana quedó maldita a errar para siempre y solamente puede ser vista durante la noche de San Juan peinándose el cabello junto a uno de los muros de las ruinas del Castillo de Alboer, esperando que algún caballero la libere de su castigo.



sábado, 29 de junio de 2019

Cofradía del Sagrado Cínculo de Toledo

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LA COFRADÍA DEL SAGRADO CÍNGULO

Presentadas estas generalidades del ámbito cofrade, entremos en el entorno de la del Sagrado Cíngulo, que como hemos dicho hace unos instantes era una de las siete asentadas en el convento de S. Pedro Mártir, de los frailes dominicos.

Durante el primer tercio del siglo XIII y traídos por Fernando III el Santo, se instalan junto al río y próximos al puente de Alcántara. El terreno en el que se levantó el convento fue comprado por el rey a la catedral en 60 maravedíes de oro y se puso bajo la advocación de San Pablo del granadal.




Suponemos que el calificativo viene dado por la existencia abundante de granados en esa zona, nombre que aún recibe la calle próxima a las ruinas, muy degradadas en el último medio siglo y que yo he conocido utilizadas como infraviviendas.

Sería el cuarto convento de la orden en España, desde que Santo Domingo de Guzmán, del pueblo de Caleruega en Burgos, adonde nace hacia 1170, la fundara.

Resultado de imagen de convento de SAN Pedro Mártir toledo Se trasladó a los catorce años a Palencia, y en el Estudio General de esa ciudad, comienza sus estudios de Teología. Nombrado canónigo de la catedral del Burgo de Osma, acompaña a su obispo, viajando por varia partes del resto de Europa y se da cuenta de la extensión de varias herejías como la de los cátaros, valdenses etc. que negaban la redención por la cruz de Cristo y los sacramentos y así en 1207 decide fundar la Orden de Predicadores creando los primeros conventos en el sur de Francia fundando al mismo tiempo la rama femenina.

Este primer convento toledano de frailes, se convertiría con el paso del tiempo en uno de los cuatro más importantes Studium Generali en España, con Santo Tomás de Ávila, San Esteban de Salamanca y San Pablo de Valladolid, es decir importantes centros de enseñanza teológica y Derecho Canónico.

La rama femenina es representada en Toledo por tres conventos: Santo Domingo denominado el Real, 1364, por residir o ser enterrados diferentes miembros de la familia real castellano-leonesa, el de Madre de Dios, de 1476, cerrado hace pocos años y hoy uno de los edificios universitarios en la ciudad y el de Jesús y María, de 1601, única comunidad hasta ahora que repitiendo la historia a la inversa y por fundadas razones, se traslada a extramuros e inaugura su nueva sede en 1984.

La antigua alberga hoy el Archivo Histórico Provincial. En 1407,quizá por la insalubridad de la zona o al igual que muchas otras ordenes religiosas, establecidas originalmente en los alrededores, se trasladan a la ciudad intramuros próximos a esta Real Academia, cambiando también su titularidad por la de San Pedro de Verona, ciudad en la que nació este santo, y popularmente conocido como San Pedro Mártir.

Curiosamente era de padres cátaros, pero nunca mostró interés por esta herejía y también porque sus padres, quizá con una tolerancia no común en aquella época permitieron una educación católica para el hijo que termina sus estudios en la universidad de Bolonia e ingresa en la recién creada Orden de Predicadores. Viajando de Como a Milán, es asesinado a la edad de 62 años a golpes de hacha en la cabeza y atravesado su cuerpo a golpe de espada.

Su compañero fray Domingo también muere apuñalado.

De ahí que se le represente con un alfanje clavado en el cráneo o un profundo corte en el mismo y un puñal en el pecho. También como atributo personal sostiene una palma con tres coronas, símbolos de su muerte, predicación y castidad.

El traslado del convento a la zona intramuros se pudo hacer, según piadosa tradición, por la donación de doña Guiomar de Meneses, de unas casas recibidas en la herencia de su madre doña María Coronel.

Alguna relación hubo sin duda entre ella o sus descendientes con la comunidad dominica, pues fue enterrada en la iglesia de los frailes al fallecer en 1459, junto a su marido y su hija Juana.

Obligado es recordar como doña Guiomar siguió haciendo donaciones, estas probadas históricamente y así en casas también de su propiedad establece en 1445 el hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, junto a esta Academia y en el 59 el convento de Agustinas Calzadas, vulgarmente conocidas como Gaitanas al estar casada con Lope Gaitán, portero mayor del reino.

Por cierto estos nombres populares de frailes o monjas, se aplicaron o se aplican en Toledo en diferentes ocasiones. De los cuatro monasterios que tenemos, tres son de la orden cisterciense: Montesión de monjes y San Clemente y Santo Domingo el Antiguo de religiosas; el último de benedictinas, llamado de la Purísima Concepción, conocido como el de «Benitas».

 Recordamos de entre los conventos ya desaparecidos el de trinitarios descalzos en la salida hacia Madrid que al llevar barba, los llamaban los «barbones», el de franciscanos alcantarinos fundado por frailes provenientes del convento madrileño de San Gil, denominados aquí «Gilitos» y el de los Mínimos de la orden de San Francisco de Paula que al instalarse junto a la ermita de San Bartolomé, próxima al Cristo de la Vega, fueron conocidos como los «Bartolos».

 Del siglo XV, conserva el antiguo convento dominico, la torre mudéjar en su interior, uno de los pocos conventos toledanos con torre pues en su mayoría tienen espadañas.

A las casas supuestamente donadas por Doña Guiomar, les fueron añadiendo otras, incluida una vía pública, razón por la cual el Ayuntamiento obligó a la comunidad a mantener una servidumbre, de sol a sol, para que cualquier persona, entrando por la puerta de la iglesia, y a través de la misma, pudiera cruzar el claustro de las procesiones y salir a la calle por la puerta de la portería, aún conservada, y así evitar el rodeo de una buena parte del edificio. 

De finales del XVI, es uno de los tres claustros, el Real, obra de Covarrubias. En 1605, Nicolás de Vergara el Joven, construye una nueva iglesia y Juan Bautista Monegro traza la portada al igual que las estatuas de mármol que representan a la Fe y a la Caridad.

Después de la exclaustración la iglesia se va a convertir, como alguien la llamó, en la Westminster toledana al agruparse en la misma importantes monumentos funerarios traídos de iglesias desaparecidas, como los de los 1º y 4º condes de Fuensalida que inspiraría a Becquer su leyenda «El beso», sin olvidarnos la de los Garcilaso que hasta hace poco tiempo siempre se pensaba era el sepulcro del poeta y su padre, aunque ya el Dr. Marañón tuvo sus dudas al respecto.




Después de las más recientes investigaciones, se puede decir que las estatuas sepulcrales representan al poeta y a su hijo Iñigo de Zúñiga.

El padre esta enterrado en el pueblo toledano de Cuerva.

Otro monumento funerario es el de los condes de Mélito, Diego Hurtado de Mendoza y Ana de la Cerda siendo él uno de los hijos del Cardenal Mendoza.

El convento siguió expandiéndose hasta finales del siglo XVII, llegando a tener una superficie de 20.000 m2. La comunidad osciló de treinta a sesenta religiosos. Sumando los novicios, en el siglo XVIII nos da un total de 101, el mayor número en toda la ciudad, seguido por el de San Juan de los Reyes con 85.

Se convierte en un importante centro de enseñanza, sobre todo de Teología y Derecho Canónico. En el siglo XVIII, se crean en el convento academias de estudiantes seculares, llegándose a publicar sus conclusiones poetizadas, al menos en los años 1751, 52, 53 y 54.

Las primeras y la última impresas en Toledo, y la del 53 en Madrid, rarísimos impresos que a lo largo de mi vida he logrado reunir. Me permito leerles ocho estrofas de una de estas «Métricas Theses», conclusiones poéticas, con que la academia angélica de manteístas del Real Convento de S. Pedro Mártir, aclama las excelencias de su nobilísimo campeón el angélico doctor S. Tomas de Aquino: 

«Nuevo Oriente previene a lid tan justa, En las aras del Sol victima sacra, Toledo interesado en tantas dichas, Cuando erige a Tomás segundas aras…. Celebre, pues, Toledo de este Perro Los sonoros ladridos, que acobardan Los carniceros Lobos, que sangrientos Al Rebaño Cathólico amenazan». 

De las siete cofradías existentes en San Pedro Mártir, quiero hoy destacar la del Sagrado Cíngulo. El motivo haber encontrado en una tienda muy heterogénea de Alcalá de Henares, el libro de actas de esta cofradía que abarca desde 1709 hasta 1841. ¿Por qué el nombre del Sagrado Cíngulo?

 Es lo primero que se explica en el pequeño impreso de sus Constituciones. Ingresado Tomás de Aquino o a punto de hacerlo en la orden dominica, su madre Teodora y sus hermanos no lo ven con agrado y así dos de estos, le traen de forma obligada desde París a Nápoles.

 Ni la madre ni sus hermanos le pueden disuadir de su firme decisión y deciden encerrarle en una torre, despojado de sus hábitos. Recurren a los oficios, como dice textualmente el impreso: «de una mujer con las prendas de hermosa y cortesana y con el cuidado de bien prendida».

 La mujer insiste en sus intentos amorosos hasta que Tomás tomando un palo encendido de la chimenea, le amenaza y expulsa del recinto. Después con el mismo tizón, Tomas traza una cruz en la pared y pide a Dios le ciña con un cíngulo de perpetua pureza.

Queda dormido y después del sueño encuentra su cintura ceñida con un cíngulo a lo largo del cual se reparten quince nudos, símbolos de los quince misterios del Rosario.

Después de su muerte se comienzan a hacer cíngulos para aquellos que le querían tener como abogado y protector, originándose al mismo tiempo la fundación de estas cofradías en diferentes conventos dominicos de España, Italia, Flandes etc.

El 12 de abril de 1709, el prior fray Claudio Muñoz, presenta al Cardenal Fernández Portocarrero, al cual le quedaban cinco meses de vida, las Constituciones de la nueva cofradía para su aprobación por el Consejo de Gobernación.

Este solicita parecer al párroco de San Román bajo cuya demarcación se encontraba el convento, contestando no veía objeción alguna ni perjuicio al derecho parroquial. El 4 de mayo son aprobadas con el título de «Cofradía o Hermandad de la Milicia Angélica del Cíngulo de Castidad», de modo más simple «Cofradía del Cíngulo».

 Solamente la antecede en su fundación la del convento de Madrid de 1690, que imprime sus estatutos en ese año y los dedica al citado Cardenal. A la cofradía toledana le seguirían en España las de Cervera, Alcalá de Henares y Vich.

 La de Toledo imprime sus Constituciones en 1739 en el taller de Francisco Martín, impresor del Rey, al cual me referiré más tarde y son fiel reflejo de la madrileña. Las constituciones son ocho. Admiten a personas de uno y otro sexo. A los hombres se les impondrá el cíngulo, a las mujeres se les entregará.

 De entre las «obligaciones», se deberán abstener de pronunciar chanzas y palabras indecentes, no asistir a bailes ni comedias profanas y deberán rezar quince avemarías al día. La cofradía se sostendrá con cuotas de entrada de ocho reales más seis anuales por los congregantes de número. Los demás, dos reales de entrada y al año una cantidad voluntaria.

No ha de haber un número determinado de cofrades, pero se considera es conveniente los haya al menos de número sumando cien, cincuenta eclesiásticos y cincuenta seglares para que sirvan los oficios. Se celebrarán cinco fiestas anuales: 

· La primera, el 28 de enero, día de una de las traslaciones del cuerpo del santo hasta ser enterrado definitivamente en Toulouse. Se hará una pólvora de morterete la víspera, con luminarias, clarines y timbales (el morterete era o es una pieza pequeña de hierro con su fogoncillo que se usaba en fiestas, atascándola de pólvora y cuyo disparo, imitaba la salva de artillería). La misa cantada «sin músicos por excusar gastos» aunque puede haber algunos instrumentos. 

· La segunda, el 7 de marzo día del santo. 
· La tercera el domingo infraoctava del Corpus. 
· La cuarta el 22 de julio, día de Santa María Magdalena 
· La quinta, el 28 de agosto, festividad de San Agustín. 

En el aniversario por los cofrades difuntos, se renovarán los cargos que no durarán más tres de años. El libro que mencioné debe ser el segundo de actas pues la primera que aparece es del 25 de octubre de 1751.

Reunidos en la celda prioral, se nombra secretario por fallecimiento del anterior a D. Francisco Escudero, alcaide de las cárceles secretas del Santo Oficio y se acuerda celebrar el año santo declarado por el Papa Benedicto XIV, visitando procesionalmente las cuatro iglesias designadas en la ciudad: Santa Iglesia Catedral, San Pedro Mártir, Jesuitas y parroquia de San Antolín.

 Y se van sucediendo las Juntas con una cadencia de dos o tres veces al año con los problemas habituales en muchas cofradías: la falta de caudales por la ausencia o muerte de cofrades, atrasos en los cobros, aunque sí se cumplen de forma exquisita la renovación de los cargos, excepto la de Secretario como veremos después, pues en la Junta de 7 de febrero de 1774, se nombra nuevo secretario a D. Pedro Vélez Salcedo, importante comerciante y fabricante de sedas el cual dos años más tarde es nombrado para el mismo cargo en la Sociedad Económica de Amigos del País.

 El 14 de junio de 1776, nuevo año santo proclamado por el Papa Pio VI, se acuerda otra vez salir en procesión a las seis de la tarde llevando el estandarte de la cofradía de la Virgen del Rosario y la escultura de Sto. Tomás, haciendo estación para ganar el jubileo en las iglesias fijadas: San Pedro Mártir, San Juan (antiguos jesuitas), Catedral y San Juan de los Reyes.

El Secretario especifica en el siguiente acta: «como yo iba en el centro de la procesión para el mejor gobierno y evitar quiebras». En una de las juntas de 1777, se acuerda renovar el cíngulo del santo que «estaba ya poco decente» y sustituirlo por uno nuevo de hilo de plata. El prior dice que la pintura que usa la cofradía en la fiesta principal es demasiado pequeña y de poco mérito.

 Los caudales no son abundantes. El secretario Vélez expone que él mismo pagará el cíngulo y que se proponga una limosna extraordinaria por parte de los congregantes para la nueva pintura. En 1778 se encarga al canónigo y arcediano de Calatrava, D. Bernardo Marrón, la comisión de hablar con el pintor Mariano Salvador Maella para la ejecución de la pintura del santo.

En 1783 la cofradía recibe oficialmente la pintura pues ya la venía utilizando desde 1781. La dona el canónigo Marrón que pagó hasta el marco con un costo total de más de siete mil reales.

La Junta dio «repetidísimas gracias por tan heroica y sublime acción y donación». 

Se le pide firme el acta junto con el secretario. Y así figura. El nombre de este canónigo lo podemos ver aún en el callejero de la ciudad.

En 1786, el canónigo Marrón da cuenta de su nueva comisión con el pintor Maella para que hiciera un grabado con la figura del santo, «sospechando no lo haría si no se le pagase».

Se le pide repita sus oficios acompañado de otro congregante y en caso de no tener éxito, se viere si el «pintor manco» 1 se pudiera encargar del diseño, sabiendo antes su costo.

El prior se encarga al mismo tiempo de contactar con el grabador Carmona y preguntarle si le bastaría un diseño de la pintura para hacer un grabado.

Otro miembro de la Junta expone que la estampa que se pone en la mesa petitoria está muy gastada y presenta una estampa de medio pliego grabada por Carmona en 1745.

 Propone que mientras se haga una nueva se compren algunas copias como la presentada. Se acuerda comprar cien o doscientas.

En 1789, se invita a los numerosos estudiantes de Teología y Cánones tanto del Convento como de la Universidad, se unan a esta congregación así como a los estudiantes de la Academia de Teología Moral, bajo la advocación del Espíritu Santo, en la parroquial de San Justo.

Esta Academia contesta rápidamente y se unen los quince académicos y 26 actuantes. En 1804 se aprueba aceptar a mujeres como congregantes de número y en 1805 se admite a la primera, Dña. Úrsula Pérez2 .

En 1807, solicita ser admitida la primera monja de clausura, Rvda. María Moliz, religiosa de Santo Domingo el Real y se le da las gracias por su devoción al Santo. Este acta es firmada por un nuevo secretario, debido a la muerte de Vélez que lo había sido durante 22 años.

Comienza la guerra de la Independencia. Se celebró Junta en febrero de 1808 y no vuelve a reunirse hasta mayo de 1809. Al no haberse podido celebrar la fiesta del santo en febrero, «por las circunstancias y novedades ocurridas extraordinariamente» se acuerda celebrarla en julio.

 Y no aparecen más Juntas reglamentarias hasta la finalización de la guerra. Durante la misma el convento fue ocupado en su mayor parte por el ejercito francés y expoliado de sus objetos religiosos mas valiosos. La siguiente reunión es del 1 de enero de 1815. Se dice no se puede celebrar la fiesta por no haber medios suficientes. La situación debió ir agravándose sin remedio.

 En enero de 1821, el secretario Raimundo Vélez Salcedo Palomeque, dirige un escrito al padre maestro para que disponga lo que estime conveniente, «A fin de que no se apague tan divina antorcha».

Al no obtener contestación se dirige al prefecto para que con el padre director acuerden lo conveniente. Pero no hay juntas hasta un año mas tarde enero de 1822. En ella se hace presente que, «por las circunstancias de los tiempos se había decidido renovarla».

A partir de este año se regulariza el funcionamiento de la cofradía. En un acta extraordinaria de mayo de 1826 se da una importancia enorme a la celebración del año santo proclamado por el Papa León XII y se aprueba la visita de las iglesias designadas para el jubileo: San Juan Bautista (jesuitas), Santo Tomé, la Magdalena y Catedral.

En el acta se describe minuciosamente la procesión que se organizó asistiendo numerosos cofrades canónigos y presidida por el obispo auxiliar D. Juan de Arciniega.

 En 1827 se expresa la queja por la falta de asistencia de miembros de la Junta impidiendo, «que todos disfruten del honor y carga de los puestos».

En 1834 presenta su renuncia como Tesorero D. Manuel Orgaz, ya que por su edad y circunstancias no le permiten seguir en el cargo. Se le agradecen sus muchos años de dedicación en, «tan honorífico como impertinente destino» nombrando a otro cofrade en su lugar, «que le hiciese descansar en este penoso encargo».

 Llega la Desamortización.

 El 3 de enero de 1836 se celebra junta por última vez en el convento pero no en la celda prioral «por estar ocupada» (no especifica mas) en donde deben tenerse las juntas «según practica y costumbre inveteradas» sino en la celda del padre Alberto Brávo, maestro de estudiantes.

 La siguiente sesión celebrada a finales de este mismo mes, se hace en las casas morada del prefecto, el canónigo don Tomás Almansa y Villaseñor pues el convento ya ha sido cerrado y los frailes expulsados. En ella se trata del reintegro de la pintura de Santo Tomás y buscar una iglesia donde establecer la cofradía y celebrar su fiesta.

Se nombra una comisión, primero para averiguar si podían continuar en la iglesia de San Pedro Mártir. Uno de los asistentes pide que se certifique la propiedad de la pintura de Salvador Maella por parte de la Cofradía en la exposición que se haga al gobernador civil y se solicite la entrega.

El 28 de febrero se recibe respuesta del Secretario de Estado de Gobernación en la que, «se accede a entregarles la pintura, pero que quedan responsables de su conservación y la obligación de no enajenarla sin consentimiento de la Autoridad Superior y que deberá colocarse en paraje o templo público dando parte a la mayor brevedad.

De Real Orden lo digo a Vuestra Señoría para su inteligencia y cumplimiento». Se acuerda depositar la pintura en la parroquia de San Juan Bautista y el traslado de la Cofradía, solicitando previamente la autorización del párroco y que firmase recibo de recepción del cuadro.

Para la fiesta del Santo que se invite al que fue maestro de Novicios a que pronuncie el sermón y si no pudiere se busque otro predicador. 

En abril de 1837, el Secretario vuelve a insistir en la compra de una arquita para guardar los papeles y no se extravíen y «facilitarla en alguna almoneda o lance». La primera reunión de 1839 se celebra en la sacristía de San Juan.




 Durante la misma se acuerda nombrar un nuevo secretario pues don Ricardo Vélez había expresado no poder atender el cargo por sus muchas ocupaciones. Había sido secretario los últimos 37 años.

La última junta que figura en el libro es de 28 de noviembre de 1840. En ella se acuerda el traslado de la cofradía y la pintura del santo al vecino convento de La Madre de Dios por razones económicas. Esta fecha casi coincide con el cierre de dicho convento que no reabriría hasta años mas tarde.

¿Qué fue de la cofradía y de su famoso cuadro? Por el momento me ha sido imposible encontrar algún dato posterior a esta fecha.

Me complace haberles dado a conocer algunas notas de una de esas innumerables cofradías toledanas necesitada de futuras investigaciones y de averiguar el paradero definitivo del cuadro de Mariano Salvador Maella. 


LUIS ALBA GONZÁLEZ 
Académico Numerario 

Toledo, 7 de octubre de 2012


viernes, 28 de junio de 2019

Las Pinturas del Vicario, Toledo

Recientemente se ha producido el hallazgo de unas pinturas murales en el edificio nº 17 del Callejón del Vicario. 

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Fotografías: Miguel Ángel Bonache Gutiérrez. Año 2019.

Este edificio, actualmente en fase de rehabilitación, ya ha sido objeto de alguna entrada en nuestro blog por su bella configuración y trazas: «La dama del Callejón del Vicario».




 Los elementos pictóricos encontrados son de discretas proporciones, siendo posible que en origen pertenecieran a un conjunto mural de mayores dimensiones. 

A falta de un estudio más profundo, se advierte que la temática es de carácter religioso, en ellas se advierten dos figuras, … quizás la Virgen María y San Agustín. 

Resultado de imagen de callejon del vicario toledoLas pinturas son de buena ejecución y se suman al conjunto de pinturas existentes en los edificios del llamado Barrio de los Canónigos, entramado residencial muy cercano a la Catedral Primada, habitado durante los siglos XV y XVI por numerosos canónigos y personajes adscritos a la Iglesia.

 Este conjunto de casas eran en su mayoría propiedad del Cabildo de la Catedral y sus inquilinos tenían especial predilección por este tipo de decoración.

Detalles de la pintura mural encontrada bajo los revestimientos de una casa en el Callejón del Vicario, en Toledo. 

Las pinturas encontradas estaban ocultas, cubiertas por una fina capa de pintura y yeso, en la pared lateral izquierda de la escalera de subida a la planta primera del edificio. 

La estructura de la escalera invade el conjunto mural con lo que es fácil presuponer que la escalera está construida en una fase posterior a las pinturas. 

Este dato es importante y nos ayuda a datar las pinturas como anteriores al siglo XV-XVI, puesto que en la cara inferior del tabicado de la escalera hay una yesería de motivos geométricos adscrita a esa época.

Esperamos traerles en breve nuevas imágenes, una vez finalizados los trabajos de restauración, que permitan contemplar el conjunto en su integridad.

Jose María Gutiérrez Arias

jueves, 27 de junio de 2019

La Llave de Sefarad: La Aljama de Corral de Almaguer

La llave de Sefarad

La aljama de Corral de Almaguer

PLANO ANTIGUO DE CORRAL DE ALMAGUER

TOMADO DEL BLOG TRES CULTURAS. LO AÑADIDO EN ROJO ESTÁ SUPUESTO POR MÍ
ARTÍCULO DE RUFINO ROJO GARCÍA-LAJARA, “FUNDACIÓN E HISTORIA DE CORRAL DE ALMAGUER”

Había llegado la hora de partir.

Abraham de Villanueva daba dos vueltas a la cerradura de la puerta de su casa, con la llave gruesa de hierro, como presagio de una etapa que se acaba y no regresará jamás, guardándola, más tarde, en una bolsa encarnada que puso en el cinturón de cuero que ajustaba su jubón, esa bolsa antaño llena de maravedís de plata, hoy casi vacía por la mala venta de sus bienes. Detrás suyo, su mujer y los niños lloraban.

Comenzaron a recorrer la encrucijada de calles que formaban la aljama del Corral de Almaguer, esta mañana de julio que aún traía cierto frescor desde el Riánsares, salieron a la calle Mudarra, la recorrieron en dirección contraria a la muralla, hasta llegar al cruce con Santa Ana, delante de la puerta de la sinagoga encontraron a su amigo Yucé, con su familia, esperándoles; fue entonces cuando se fijó en las vestimentas de su amigo, llevaba una rodela bermeja sobre la camisa, instintivamente bajó la vista y miró la suya, todos estaban marcados, todos debían abandonar Sefarad. 




A un lado de la puerta de la sinagoga, con su arco de medio punto de sillería, que permanecía cerrada hacía más de tres meses, habían marcado una cruz con sangre de cordero, al pie de la misma, “exsurge domine iudica causam tuam”; todas las casas a su alrededor ya habían sido vendidas.

“Unas medias casas que fueron de Pero Sánchez Loçano, linde Estevanía e la casa que fue synoga”

Tan lúgubre comitiva tomó la calle abajo hasta llegar al cruce de la calle Mayor con Tiendas, donde Abraham tuvo su comercio de venta de cueros, un grupo de vecinos les observaban, uno de ellos gritó – marranos, ydos del Corral – , no quisieron mirar por miedo a las represalias y continuaron su camino. 

Entre tanto, los recuerdos se agolpaban en su mente, el miedo que le transmitió su abuelo cuando le contaba que un Viernes Santo habían crucificado en Toledo a uno de ellos, las muertes y persecuciones que se produjeron hace 30 años y que le refirió su padre …

Había ido a despedirse de ellos la tarde anterior, salió por la puerta de la muralla en la calle Mudarra, tomó senda arriba, cruzó el río y llegó hasta el cementerio. Allí conversó con sus antepasados y lloró amargamente.

“Otra terra en la Vega Arriba, junto a la Laguna, llega al carril que se ovo a troque de la synoga … “

Finalmente atravesaron la puerta del carril del Quintanar, con sus ejes apoyados en los goznes de piedra. Cuando hubieron recorrido un trecho, todos volvieron la vista atrás, intentando perpetuar la imagen de su pueblo en sus retinas, esperando convertirse en estatuas de sal por mirar lo que les estaba prohibido.

Llegaron al Quintanar, allí, también en la sinagoga (actual iglesia de la Piedad), les esperaba su pariente Diego de Villanueva, judío converso, que les ayudó a ellos y a otros proscritos como ellos, con dinero y comida para iniciar su largo viaje a ningún lugar.

El grupo continuó hasta La Mota, recorrieron algo más de una legua para llegar hasta Manjavacas y, allí, tomaron el Carril de la Seda, ese camino medieval tan transitado que unía Toledo con Murcia, hasta llegar a Cartagena para embarcar hacia algún puerto del Mediterráneo Oriental.

Se cuenta, que alguna familia regresó a Sefarad después de la expulsión, diciendo haber sido bautizada en otro lugar, pero la mayoría no lo pudo hacer más.

Se han cumplido más de 500 años, un padre de familia, en Izmir, antes que su enfermedad lo lleve de este mundo, dice unas palabras a su hijo en el idioma meloso sefardí, le entrega una bolsa encarnada con una llave, abre una puerta a la esperanza de un mundo mejor.

Corral de Almaguer, una de las más importantes villas de la Mancha Santiaguista, albergó una comunidad sefardí que debió tener un aceptable tamaño poblacional, calculo que un 20%, comparado con el total de vecinos del pueblo que, a finales del s. XV, eran alrededor de 400, unos 2.000 habitantes.

Esta comunidad hebrea, se vio afectada por el acuerdo tomado en las cortes de Toledo de 1480, por el que eran obligados a vivir aislados del resto de la población.

 Promulgado por los Reyes Católicos, ya que tanto judíos como moriscos eran propiedad de la corona, fueron confinados en barrios cerrados durante la noche, las llamadas aljamas, permitiéndose la salida durante el día para realizar funciones comerciales o de abastecimiento. 

De este modo, en la zona vieja medieval de Corral de Almaguer, se formó una aljama concentrada en un núcleo cerrado de población, alrededor de su sinagoga.

Ocupaba la zona norte de la villa, con una forma almendrada, atravesada en dirección noreste suroeste por una vía principal, la calle de Santa Ana, delimitada en la zona norte y este por la muralla, en la zona oeste por la cuesta de Guardamino, y en la zona sur por la calle Chacón. Calles principales de la aljama fueron, la calle Mudarra y la calle de los Gascos.

La calle Tenerías ocupa el lugar donde se situó parte de la muralla norte. Esta calle conserva el topónimo que hace mención a una actividad propia de los judíos medievales, la del curtido de pieles, que mantuvieron como profesión casi exclusiva, prueba que reafirma la situación del barrio judío y una de sus mas frecuentes actividades.

 Cerca del río Riánsares, por la necesidad de agua que requería dicha actividad, disponían de una puerta en un torreón de la muralla donde llegaba la cuesta de Guardamino. Quizás, algún día que se realicen obras en esta calle, aparezcan tinajas enterradas, o pruebas del curtido de pieles que realizaban los sefarditas.

Al ser obligados a vivir en una zona cerrada y aislada de la población cristiana, éstos últimos tuvieron que vender sus casas y salir del barrio judío, la hacienda real permitió que vendieran sus viviendas sin pago de alcabalas. 

En el verano del año de la expulsión, 1492, la población hebrea se había reducido bastante, por la conversión de un importante número de ellos, los cristianos nuevos, que tanto sufrieron años más tarde, por la persecución e instigación a la conversión que realizó el Santo Oficio.

El barrio se abastecía y cubría sus necesidades por sí mismo, tenían escuelas propias para enseñanza a los jóvenes, de la ley judía, escritura y lectura, siendo más avanzados, en este aspecto que la población cristiana, tenían sus propias tiendas, su propia policía y justicia, su propio culto en su sinagoga.

 Todos estos aspectos y ventajas de su vida cotidiana que, además protegía la corona por ser de su propiedad, acarrearon envidias entre la población cristiana, siendo uno de los motivos que provocaron su posterior expulsión y diáspora.

Cuando la expulsión llegó, tuvieron que mal vender casas y haciendas, sin posibilidad de sacar del país el dinero que poseían, por ello, muchos llevaron consigo las llaves de sus viviendas, con la esperanza de regresar algún día y recuperarlas, de recuperar su parcela de tierra que amaban y que les vio nacer, Sefarad, los reinos de Hispania.

CASA ENCOMIENDA. LA SINAGOGA DE LA ALJAMA DE CORRAL DE ALMAGUER

La Sinagoga

Centro religioso y de reunión de la comunidad sefardí, es el edificio situado en la confluencia de las calles Santa Ana y Mudarra, con orientación este, hacia Jerusalén. 

Restos de ella, de sus espléndidos almizates enlazados, el entramado de madera de estilo mudéjar que se había hecho bajo los nudillos, le debió de dar un aspecto majestuoso. 

Las puertas adornadas con yeserías. La entrada realizada con un arco gótico de sillería da paso a un patio con tres corredores soportados por columnas de piedra.

Los libros de visitas de la Orden de Santiago, nos dan información del devenir de la sinagoga en los años siguientes a la expulsión.




En la visita realizada a Corral de Almaguer el 25 de abril del año 1515 (23 años después de la expulsión), por los señores visitadores don Iñigo López de Perea, caballero de la Orden, y don Gonzalo García de Monresín, cura de Llerena, al visitar la Capellanía que instituyó Diego Lozano en la iglesia, cuando se relacionan las posesiones de ella, se dice:

“Tiene más, la mytad de unas casas que fueron de Pero Sánches Loçano, linde la synoga que fue de los judíos e casas de Alonso Sánches de la Puebla.” [AHN,OM,UCLÉS,L.1079]

La sinagoga había dejado de ser lugar de culto hebreo, ya no se leía más la Torá.

Este Diego Lozano era hijo de Pero Sánchez Lozano, quien, este año de 1515, había sido nombrado mayordomo de la iglesia de Corral de Almaguer, quien a su vez era hijo de Alonso Sánchez Lozano, uno de los patrones de la Capellanía de su nieto junto con Martín Fernández Briceño.

 Alonso Sánchez Lozano, hasta el presente año era uno de los caballeros de cuantía de la villa, por tanto una persona adinerada, como así lo sería toda la familia Lozano, pero dejó de serlo por haber repartido sus bienes entre sus herederos.

Al visitar la Capellanía que instituyó el comendador Juan de Ayllón, se dice que dicha capellanía era propietaria de la sinagoga. Juan de Ayllón compró o se apropió de la Sinagoga de Corral de Almaguer. Ahora me surge la siguiente pregunta, ¿por eso se denominó Casa de Encomienda hasta la actualidad, por ser comprada por el comendador Juan de Ayllón?, puede ser un buen motivo.

La sinagoga fue mal llamada Casa de Encomienda, puesto que la verdadera estaba situada a las espaldas de la iglesia y lindante con la que fue Casa de Bastimento de la Mesa Maestral, este año de 1515 perteneciente a la Encomienda de Monreal, siendo Tercia Real de ella.

Más tarde, como dice el manuscrito de la visita de la Orden de Santiago, parte del edificio de la sinagoga se cambió por unas tierras, con la autorización del Prior del Convento de Uclés, don Antonio de Ordás. Digo parte del edificio porque en la visita del año 1529, vuelve a aparecer la Capellanía de Juan de Ayllón como propietaria de la Sinagoga.

Otra curiosidad de esta capellanía es que la servía un abad francés, en nombre de su titular Francisco de Ayllón, clérigo ordenado de epístola y familiar del fundador.

“Otrosí, solía tener, la dicha capellanya, unas casas que eran synoga de los judíos, las quales pareçió que con liçençia del Prior del Convento de Uclés, se trocaron por los heredamientos syguientes:

Una viña de mill e çient vides, en el Pago de la Foscosa, alinde, de la una parte, el Cacho Viejo, e de la otra, Martyn Gonçález e La Ovegera.

Más, otra faça de dos fanegas en la vera de Arryba, en la Laguna, linde Diego Muñoz.

Otra faça que dizen de los Olivyllos, que cabe tres fanegas de çevada, alinde de la huerta de Sebastián Sánches.

Otra faça de quatro fanegas, camyno de la Sazeda, alinde de los menbrillos de Alonso Martínes Madero.

Quatro tenajas, las dos fasta quarenta arrovas, e las otras dos a treynta arrovas.”
[AHN,OM,UCLÉS,L.1079]

Este fue el triste final del lugar sagrado de los hebreos y lo poco que se dio a valer: una viña de 1.100 vides, 9 fanegas de tierra y 4 tinajas con capacidad para 2.258 litros de vino.

Durante las visitas siguientes, de fechas 10 de junio de 1525 y 21 de marzo de 1529, continúa usándose, como referencia, la Sinagoga de Corral de Almaguer. En 1525 son los visitadores, don Lope Zapata, comendador de la Hinojosa y don Pedro González, cura de Azuaga en 1529, don Lope Sánchez Becerra, alcaide de Bienvenida y Manguilla y don Bartolomé González Rodríguez, cura de Villanueva de los Infantes.

Propiedades de la Capellanía de Diego Lozano

“Unas medias casas que fueron de Pero Sánchez Loçano, linde Estevanía e la casa que fue synoga.” [AHN,OM, UCLÉS,L.1080] año de 1525.

Parece que Estefanía Lozano, mujer perteneciente a dicha familia, había comprado las casas de Alonso Sánchez de la Puebla, anterior propietario.

“Una mytad de casas que fueron de Pero Sánchez Loçano, linde de casas de herederos de Estevanya y de la Synoga.” [AHN,OM, UCLÉS,L.1081] año de 1529.

Las casas de Estefanía Lozano habían pasado a sus herederos.

Continuaban en poder de la Capellanía de Juan de Ayllón, las tierras por las que cambió parte de la sinagoga, aunque algunos de los propietarios de las lindes habían cambiado, tampoco se mencionan las tinajas que, muy probablemente, se habrían roto.

“Más, una viña de mill y çien vides, linde Alonso Madero e Juan Pérez.

Otra terra en la Vega Arriba, junto a la Laguna, llega al carril que se ovo a troque de la synoga, linde terra de herederos del liçençiado Gallego, de dos hanegas.

Otra terra en el camyno del Molinyllo, llega al dicho camino e a los Menbrillos de Alonso Martynes Madero, linde el bachiller Tostado, de quatro hanegas.

Otra terra alcaçer de aquel cabo de las heras, par del huerto de Pero Gonçalez de Villatobas, linde el benefiçio e la yglesia, de tres hanegas.”

[AHN,OM, UCLÉS,L.1080] año de 1525.

La Capellanía del comendador Juan de Ayllón, sigue apareciendo como propietaria de la sinagoga:
“Unas casas en la dicha villa que se dizen la Sinoga, linde casas de Juan Pérez el viejo e casas de capellanya de Diego Loçano.” [AHN,OM, UCLÉS,L.1081] año de 1529.
Además de hacer linde con las casas de la Capellanía de Diego Lozano y de Estefanía Lozano, también estaba unida a las casas de Juan Pérez el viejo.

El cementerio judío

Una comunidad hebrea tan importante, establecida en Corral de Almaguer, no podía dejar de tener su cementerio, donde enterrar y honrar a sus muertos.

Los manuscritos de la Orden de Santiago, no especifican el lugar donde se hallaba, solo lo menciona, pero teniendo en cuenta las costumbres judías para los enterramientos, he hecho los siguientes supuestos:

Primero, el cortejo fúnebre no debía de atravesar la villa, menos en los tiempos que corrían, expuestos a insultos y agravios por parte de la sociedad cristiana. Por ello supongo que, desde la sinagoga, tomarían la calle Mudarra, hacia la puerta en la muralla que existía al final de ella, de este modo se transitaba únicamente por la aljama.

Segundo, se cruzaría el río por el puente cercano, tal como ocurre en muchos otros cementerios judíos, significando el tránsito de una vida a otra.

Tercero, siguiendo paralelos al río, habrían buscado una buena pendiente, para poder orientar los cuerpos hacia Jerusalén, libre y apartada de tierras cultivables, de modo que no se viera afectada por las roturaciones de las tierras.

Los manuscritos afirman las anteriores suposiciones, ya que mencionan que, la iglesia de Corral de Almaguer, tiene una haza en dirección al cementerio judío, solo se menciona esta tierra, ninguna más entre la gran cantidad de ellas que aparecen en los manuscritos. Por consiguiente, existió un camino único para conducir a él, no compartido con otros caminos a otros lugares, alejado de tierras de cultivo.

“Otra camino del Honsario de los Judíos, que haze una fanega.” Visita de 1515.
“Otra en la Retortilla, de media fanega. Otra camino del onsario de los judíos, de una fanega.”Visita de 1525.

Finalmente decir que quizás sea posible determinar y recuperar su lugar exacto, ya que en la visita de 1529 se dice que las posesiones se han apeado, se han marcado los linderos y todo ello se ha puesto en el libro de la iglesia, por tanto, si aún se conservan los libros de ella, como cabe esperar, es posible que se diga donde estaba la haza que conducía al cementerio judío.

“Tyene, la dicha yglesia, çiento e diez e nueve haças de terras, repartidas en diversas partes por el térmyno de la dicha villa, de que ay apeamyentos e linderos de todas, en el libro de la dicha yglesia.”




Dedicatoria

Este artículo está dedicado a Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad, porque me parece extraordinaria la labor que realizan en la recuperación de los lugares, vida y costumbres de Sefarad.
Espero que aporte nuevos datos para el conocimiento de la sociedad hebrea de Corral de Almaguer, que convivió con nosotros, hace algo más de 500 años.



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