martes, 24 de junio de 2014

Entorno de la Plaza de Santa Isabel, Toledo

Atravesando la Travesía de Santa Isabel, veremos el cobertizo que comunicaba uno de los cuatro palacios que formaban el Convento de Santa Isabel de los Reyes con los demás. Esta mansión, del siglo XV, está también unida con las demás a través de un pasaje subterráneo y de ella destaca su patio, las yeserías y las cubiertas mudéjares. 

El convento fue fundado en 1477 por María Suárez de Toledo sobre las denominadas “casas de la reina”, una serie de palacios cuya dueña fue Juana Enríquez, madre del rey Fernando “el Católico”. En 1480, una bula del Cardenal Mendoza otorga que se una al convento la Iglesia de San Antolín, que conserva de la original construcción mudéjar el ábside poligonal de ladrillo de finales del siglo XII.

Tras salir de la Iglesia, llegamos a la Plaza de Santa Isabel. Aquí se encontraban tres importantes palacios. El que más nos importa está a continuación del ábside de San Antolín y es el palacio de los Suárez de Toledo y Ayala, del siglo XIV. 

La portada es un arco apuntado con decoración heráldica y, a través de ella, accedemos al Convento de Santa Isabel, formado por un conjunto palaciego reformado entre los siglos XIV y XVII y ordenado en torno a tres patios transformados en claustros.

 El primero de ellos es el Claustro de los Naranjos, obra del siglo XVI que consta de dos pisos arquitrabados35 de orden toscano39 y jónico43 y de un zócalo de azulejos mudéjar; este patio sustituyó a otro más antiguo del siglo XIV del que aún hay un arco que llaman “de los pajaritos” por su decoración de yesería con figuras de pájaros. En frente de este arco, está la Sala Capitular.

El otro patio, eje central del palacio de los Suárez de Toledo, mudéjar pero reformado a finales del siglo XV o principios del XVI, es el hoy Claustro de la Enfermería. Su planta es rectangular y consta de dos pisos adintelados en madera sobre pilares ochavados46; el techo está cubierto con alfarjes47de madera decorados con escudos; las yeserías que vemos son típicas del mudéjar toledano, estando fechada la decoración en el siglo XIV. 

En la intervención arqueológica se descubrieron dos arcos islámicos, uno de herradura y otro polilobulado, que podrían datar del siglo X. Además, en la fachada Sur de este palacio, se han encontrado restos que podrían ser de un salón mudéjar de los siglos XII-XIII, es decir, anterior a la construcción del palacio.

Por último, el tercer patio es el Claustro de los Laureles, reconstruido prácticamente entero a mediados del siglo XVII. Es de planta cuadrada y tiene dos pisos con arcos de medio punto sobre pilares de ladrillo. Del patio original, se conserva el alfarje y las salas de las crujías48 del Norte y del Oeste. 

En la crujía del Norte, está la Sala de la Fundadora, en cuyo centro hay una fuente de alabastro49 con azulejos vidriados. Por otro lado, en la crujía del Oeste, hay un arco que da entrada al refectorio50, donde destacan sus muros con pinturas al fresco de principios del siglo XVI.

Localización: Plaza de Santa Isabel, s/n.
Fuente: http://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-iv.html


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