martes, 14 de julio de 2015

Primeras labras de vellón acuñadas en Toledo S. XI y XII ( y II )

Comenzó las labras entre 1088 y 1089, hecho probado por la aparición de un ejemplar entre las ropas de Santo Domingo de Silos, en Burgos. Este hallazgo aporta dos datos importantes: primero, que estas labras se iniciaron lo más tarde en 1088, último año en que se abrió el sepulcro; y segundo, que circularon por todo el reino, haciendo de „Toletvm‟ una mención al reino más que a la ciudad.

 Pero el diseño definitivo, cuarto en el tiempo, de las monedas de Alfonso VI, fue el monograma de Cristo con las letras alfa y omega pendientes, también llamado posteriormente crismón, como vulgarización del carolingio “Mi Cristo” (Christ Mon o Christ Mien), estando cargado de nuevo de simbología de Dios y de Cristo. 

El Antiguo Testamento se escribió en arameo, pasando al hebreo, y al griego, versión conocida como “De los 30 Sabios”, y por último al latín o Biblia Vulgata. Si bien en la Alta Edad Media, el rito religioso se impartía en latín, no es menos cierto que para la espiritualidad canónica el griego era la lengua religiosa culta. Cristo era “el Úngido”, es decir "Χριστός" (Xhristos o Christos) en griego arcaico, que se abreviaba en la forma XPS, lectura de las letras x (ji) ρ (ro) ς (sigma) de ‘Xhristos’. 

Cuando el Emperador Constantino se convirtió al cristianismo, decidió Por otra parte, la explicación de la letras alfa y omega viene dada por otro versículo de la Biblia que dice: “Yo [Dios] soy un hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin” (Apocalipsis, 21:6). 


Posteriormente, estas representaciones de Dios se unieron para dar al crismón la visión dualista de Dios y de su hijo, Cristo: XPS formado de una X que hace de aspa del crismón, una P que cruza a la X, una S que se retuerce sobre el vástago de la P, y las dos letras griegas Λ y ω, principio y fin del alfabeto griego, pendientes de la X. 

El origen de esta dualidad Dios – Cristo hay que buscarlo en la signo del pez, Ichthys („ΙΧΘΥΣ’ en griego), acrónimo de “Iēsoûs Christós Theoû hYiós Sōtér” o “Jesucristo, de Dios el Hijo, Salvador", que fue utilizado como símbolo secreto entre los antiguos cristianos, para identificación mutua de sus creencias. Por otra parte, la simbología de la cruz es igualmente dialéctica. 

Es bien sabido que en la Edad Media, la imagen difundida para la cruz de Cristo fue en la forma de cruz griega. La razón tuvo su origen en el hecho de que Santa Elena, madre de Constantino, cortó la parte baja de la cruz del calvario en la que fue crucificado Jesús de Galilea, para enviar al Papa de Roma el travesaño inferior del Lignum Crucis, permaneciendo en Jerusalem, el resto de la cruz del Gólgota en forma de cruz equilátera. 

Por esta razón es por lo que la simbología de los Cruzados y de otras muchas órdenes militares como los Militum Templi, utilizaron diversas morfologías de la cruz griega como emblema de sus creencias. 

De esta manera, la Cruz del anverso de las monedas no solo es la representación de la Cristiandad como orbe, sino que a su vez es nuevamente la X de Xhristos, el Ungido. En muchos monasterios y catedrales en plena ruta jacobea, puede verse el símbolo del crismón. Reaparece en una miniatura del Codex Calixtinus (Libro I, Fol. II) en la que no se ha reparado suficientemente, donde se explica que el criptograma quiere decir “IHESVS XHRISTVS quod est IHS XPS”.

 Asimismo el alfa y la omega pendientes no eran ajenas al mundo medieval pues aparecían en representaciones antiguas de cruces astures y mozárabes del altomedievo. Este fue el primer tipo monetario multicecas, circulante en todo el reino sin importar su lugar de labra. Posteriormente se acuñaron en León, Santiago de Compostela y Lugo, si bien no nos ha llegado ningún ejemplar de esta última ceca, que sin duda labró con mínimas variantes, bajo la influencia de Raimundo de Borgoña, a quien Alfonso VI había concedido la zona noroeste peninsular. León, lo hizo con tipología muy similar a Toledo, mientras que Santiago invirtió el crismón respecto de la leyenda e incluyó puntos en los cuarteles como seriación cronológica, conociéndose hoy solo denarios o dineros. Toledo fue pues el origen iconográfico del numario cristiano en los reinos de León y Castilla. 

http://www.forumancientcoins.com/monetario-antiguo/alfonsovi_primeras_labras.pdf

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