miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los Inquisidores Generales

El inquisidor general o gran inquisidor (en latín: Inquisitor Generalis) fue la máxima autoridad oficial de la Inquisición española.

El primero y probablemente el más famoso fue Tomás de Torquemada, religioso dominico.

Historia

El nombramiento correspondía al papa a propuesta del rey de la Monarquía Hispánica, aunque en la práctica el pontífice se limitaba a confirmar a la personas designada por el monarca.

Tras cada nombramiento el papa promulgaba un breve pontificio en el que delegaba su autoridad para reprimir la herejía en el nuevo inquisidor, así como le otorgaba la condición de juez supremo en todas las apelaciones de las sentencias de los tribunales provinciales. A partir de ese momento el inquisidor general podía actuar sin estar mediatizado por Roma.

El inquisidor general era en realidad un cargo de la monarquía más que una dignidad eclesiástica, pero el rey no podía destituirlo, porque no dejaba de ser un delegado papal, y si el cargo quedaba vacante los tribunales provinciales no podían actuar.

Lista de inquisidores generales

Los siguientes personajes desempeñaron el cargo de inquisidores generales entre 1483 y 1834:

Diego de Deza, arzobispo de Sevilla (1498-1507). Renunció.
Francisco Jiménez de Cisneros: sólo en la Corona de Castilla (1507-1517), cardenal y arzobispo de Toledo.
Juan Enguera: sólo en la Corona de Aragón (1507-1513), obispo de Vich.
Luis Mercader: sólo en la Corona de Aragón (1513-1516), obispo de Tortosa.
Adriano de Utrecht: sólo en la Corona de Aragón (1516); inquisidor general de Castilla y Aragón (1518-1522), cardenal y obispo de Tortosa, papa Adriano VI (1522-1523).
Alonso Manrique (1523-1538), cardenal y arzobispo de Sevilla.
Juan Pardo de Tavera (1539-1545), arzobispo de Toledo.
García de Loaysa y Mendoza (1546), arzobispo de Sevilla.
Fernando de Valdés (1547-1566), arzobispo de Sevilla. Renunció en 1566.
Gaspar de Quiroga (1573-1594), cardenal y arzobispo de Toledo.
Pedro de Portocarrero (1596-1599), obispo de Calahorra y Córdoba. Renunció.
Fernando Niño de Guevara (1599-1602), cardenal y arzobispo de Sevilla. Renunció.
Bernardo de Sandoval y Rojas (1608-1618), cardenal y arzobispo de Toledo.
Luis de Aliaga (1619-1621), confesor real. Renunció.
Antonio Zapata y Cisneros (1627-1632), cardenal y arzobispo de Burgos. Renunció.
Pascual de Aragón (1665), arzobispo de Toledo. Renunció.
Juan Everardo Nithard S.J. (1666-1669), confesor del rey, cardenal y arzobispo de Edesa. Renunció.
Diego Sarmiento de Valladares (1669-1695), obispo de Plasencia.
Alonso de Aguilar (1699), cardenal. Nombrado por Carlos II, murió antes de que llegase la bula papal de confirmación.
Baltasar de Mendoza y Sandoval (1699-1705), obispo de Segovia. Fue cesado por Felipe V por sus simpatías austracistas durante la guerra de sucesión.
Francesco del Giudice (1711-1716), cardenal. Renunció.
José de Molines (1717), auditor de la Rota romana. Preso en Milán por las tropas austriacas, murió durante su cautiverio.
Juan de Arzamendi (1720), nombrado por Felipe V, murió antes de tomar posesión del cargo.
Diego de Astorga y Céspedes (1720), obispo de Barcelona. Renunció.
Andrés de Orbe y Larreátegui (1733-1740), arzobispo de Valencia.
Manuel Quintano Bonifaz (1755-1774), arzobispo de Farsala. Renunció.
Manuel Abad y Lasierra (1793-1794), obispo de Astorga y arzobispo de Selimbria.
Francisco Antonio de Lorenzana (1794-1797), cardenal arzobispo de Toledo. Renunció.
Ramón José de Arce (1798-1808), arzobispo de Burgos y Zaragoza. Renunció.
Abolición de la Inquisición (1808-1814), durante la ocupación napoleónica de España.
Abolición de la Inquisición (1820), durante el Trienio Liberal.

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