jueves, 19 de noviembre de 2015

Capilla de San Jerónimo del Convento de Concepcionistas, Toledo

La capilla de San Jerónimo

El 23 de abril de 1884, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando solicita al Ministerio de Fomento que declare Monumento Nacional “una antigua capilla abandonada que existe en el Convento de monjas de la Concepción Franciscana y ofrece la singularidad de tener una cúpula interiormente revestida de bellísimos azulejos, ejemplar quizá único de tan rica ornamentación”. Juan Facundo Riaño firma el informe y en él dice que “tiene un pequeño retablo dedicado a San Jerónimo”. 

Hasta la fecha de su declaración, la capilla había permanecido prácticamente olvidada, reconocible únicamente por personajes muy contados: “rebuscadores de las bellezas artísticas” decía Riaño. 

Era citada en la mayoría de las guías de la ciudad del siglo XIX, pero siempre de forma genérica, sin ahondar en el valor de su cúpula. José Amador de los Ríos en su Toledo pintoresca, (1845) se refería a ella como “una capilla, enteramente abandonada”. 

Cometió el error de interpretación que luego arrastraría Riaño al confundir la iconografía del retablo: “un retablo consagrado a San Gerónimo”. La misma confusión que mantuvo bastantes años después (1905) su hijo Rodrigo en Monumentos arquitectónicos de España, Son estos errores los que pusieron nombre a la capilla a partir de su declaración como Monumento. El 19 de mayo de 1884 una Real Orden declara “Monumento Nacional la Capilla de San Jerónimo del Convento de la Concepción Franciscana de Toledo.”

El nombre de la capilla comenzaba a quedar asentado en el imaginario como el de San Jerónimo y, así, en la guía que editara el vizconde de Palazuelos en 1890, al referirse al convento y detenerse brevemente en la capilla, lo hace llamándola por el nombre de este Santo. Es en el año 1929, cuando González Simancas (Toledo, sus monumentos y el arte ornamental), manteniendo el nombre de San Jerónimo para la capilla, identifica correctamente el tema de la Misa de San Gregorio en la pintura mural: Es este tema de la Misa de San Gregorio perfectamente acorde con el repertorio de una capilla funeraria —por su mensaje sobre las ánimas y la muerte— aunque su representación no sea especialmente profusa en nuestra historia. 

La iconología cuenta la leyenda de un monje que murió sin que se le oficiaran los sufragios pertinentes por su alma. Treinta días después del fallecimiento, estando celebrando misa, se le apareció a San Gregorio Cristo resucitado para decirle que si se hubieran celebrado los sufragios durante ese periodo de tiempo, el alma del monje ya habría salido del Purgatorio. Se trata por lo tanto de la justificación de la costumbre de celebrar durante los treinta días siguientes al fallecimiento de una persona las llamadas misas gregorianas.

A ambos lados se representa la anunciación de la virgen, con ésta en el lado de la derecha y el ángel anunciador en el de la izquierda (según se mira de frente). Ambas escenas están especialmente perdidas, sobre todo la del Arcángel San Gabriel, pero en ellas es posible aún reconocer figuras como la de una donante. Se corresponden con la creación de la capilla funeraria en 1422.Ya desde los primeros textos en los que se recoge su existencia, se decía que el estado de conservación era muy malo, entre otras cosas por tratarse de pinturas al seco sobre yeso.

La cúpula.


Desde que se descubren los valores de la capilla en el siglo XIX, la atracción ejercida por la composición de la cúpula no ha dejado de proporcionar frases de admiración, definiéndola como una pieza única de nuestro patrimonio. El primer estudio editado con una cierta profundidad es el del arquitecto catalán Font y Gumá, publicado en 1905: (“No creemos posible imaginar un conjunto más hermoso ni más soberbio...cuantas más veces la contemplamos, más extasiados quedamos ante esta maravilla, a la cual, dicho sea de paso, no se le ha dado la merecida importancia, pues por ella sola vale la pena hacer un viaje a Toledo”.)

Se trata de una bóveda alboaire (en principio la única conservada en la Península), cuya palabra viene a significar el trabajo de una armadura de madera formando la cúpula, con incorporación de cerámicas en sus casetones. En nuestro caso no se realizó tal armadura en madera, pues se imitó estucando el ladrillo, decorándolo con las líneas que dibujan las calles y los lazos. Con el tiempo fue perdiéndose la terminación estucada y policromada que recubría toda la bóveda en fingimiento de ese entramado de madera policromada.

La restauración de esta singular Capilla se enmarca dentro del proceso de Restauración Integral del Convento de la Concepción Francisca que el Consorcio de la Ciudad de Toledo decide acometer en el año 2001. Después de haberse realizado dentro de este proceso intervenciones tales como: la Restauración del Patio de Las Palomas, la Restauración de la Cúpula de la Sacristía, actuación en la fachada Sur del Convento y cámara de ventilación subterránea de esta fachada y Puesta en Valor de la Cámara y Cripta. la Capilla de San Jerónimo presentaba graves patologías, principalmente en el recubrimiento de la cúpula e interiormente en el revestimiento decorativo cerámico de la misma y así mismo en la función actual de este espacio respecto del conjunto del Convento.

El Consorcio de Toledo ha llevó a cabo la restauración de la capilla de San Jerónimo con la colaboración de Caja España y del Ministerio de Fomento (1% Cultural).

http://www.consorciotoledo.com/mcomunicacion/centro_gestion.asp#La_capilla_de_San_Jerónimo

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