domingo, 12 de octubre de 2014

Los Castillos de Montalban

El territorio de Montalbán originariamente de la Orden de Alcántara (1188-1195), después de Montegaudio o Monsfrag (1195-1196) y posteriormente del Temple (1196-1311), contó, además del famoso castillo, con las fortificaciones de Dos Hermanas y Malamoneda. 

Castillo de Montalban
El castillo de Dos Hermanas se levanta en un enclave estratégico desde donde se dominan los puertos de Marchés y Milagro, estando en contacto visual con el de Montalbán y todo su territorio, tan sólo el flanco derecho del mismo era defendido por la torre y castillo de Malamoneda que controlaba los pasos del Cedena y Estena hacia el Guadiana.

 Desconocemos las fechas de su construcción. La torre de Malamoneda ya dijimos que podía tener un origen musulmán, utilizada por las órdenes militares que poseyeron el territorio entre ellos los templarios, de los que tenemos noticias escritas, aunque tardías, de su presencia en este lugar. 

En cuanto a Dos Hermanas le podríamos datar entre finales del siglo XII y principios del XIII. Junto a sus muros ya existió una aldea con el mismo nombre en fechas anteriores a 1210 cuyos colonos quizás debieron establecerse bajo el dominio templario de Montalbán. 

Castillo de Dos Hermanas  en Navahermosa
Alfonso VIII dona en 1209 la villa de Montalbán (La Puebla de Montalbán?) a don Alfonso Téllez de Meneses, quien al año siguiente recibe la aldea de Dos Hermanas y la Torre de Malamoneda en tierra de Montalbán con sus términos y derechos. El nuevo propietario cede la Torre de Malamoneda en este mismo año de 1210 a Roberto de Gales como pago a sus servicios, pero en 22 de febrero de 1211 es devuelta a su antiguo señor a cambio de Villulies. 

En 1222 el arzobispo toledano don Rodrigo Jiménez de Rada recibió de Alfonso Téllez de Meneses, los castillos de Dos Hermanas, Malamoneda, Muro y Cedenilla por 8.000 moravetinos, más mil cahíces de trigo y cebada. Venta confirmada por una carta de pago fechada en Huete el 7 de octubre de 1226. 

El 20 de abril de 1243, y no vamos a entrar en las causas, se produce un trueque entre el arzobispo Jiménez de Rada y Fernando III. El monarca recibe del arzobispo todo el extenso territorio que el prelado colonizó y pobló con base en la Puebla del Milagro, entre Yébenes y Puebla de Alcocer de este a oeste y de norte a sur entre el territorio de Montalbán y la Hoz del Guadiana en Arroba. El documento habla de «Castiellos que Alfonso Téllez vos vendió, a saber Muro, Malamoneda, Dos Hermanas y Cidenilla». El arzobispo recibe a cambio la villa de Añover y la de Baza. En 1246 este mismo rey vende el territorio recibido de Jiménez de Rada a la ciudad deToledo « ... con todos los castillos yermos y poblados que estos términos yacen ... », señalando entre otros a los de Dos Hermanas y Malamoneda.

Estos dos castillos segregados en 1210 de Montalbán sirvieron bases para extender las conquistas y colonización del territorio de Téllez de Meneses hacia el sur y especialmente Malamoneda desde donde controlaba los pasos hacia el Guadiana siguiendo el Estena. 

El territorio de los Montes ya de Toledo, continúa recibiendo colonos que entran en conflicto con los golfines, gentes de frontera sin sujeción a ninguna autoridad que continuamente obstaculizan la implantación de repobladores y sus industrias, por lo que se crea una hermandad monteña de carácter ocasional para la autodefensa que se institucionaliza en la «llega» celebrada en la Aliseda del Estena en 1300. En ella las Hermandades de Toledo y Talavera pactaron un importante acuerdo de colaboración y reorganización creando la figura del cuadrillero como agente de la autoridad hermandina. 

Estos cuadrilleros, colmeneros en su mayoría debían durante un tiempo vigilar los campos, teniendo como bases los castillos yermos que fueron reparados por Toledo para esta nueva función, como fue el caso de Dos Hermanas y Malamoneda. En este último la Hermandad Vieja de Toledo tenía un alcalde y asignadas las rentas de toda la bellota de sus dehesas. El castillo de Dos Hermanas también fue «guardado y velado» por la Hermandad Vieja hasta 1444 fecha en la que los regidores toledanos 

Pedro Fernández Lance y el licenciado Alonso López, piden al corregidor de la ciudad que por los muchos agravios que reciben las posadas de colmenas quedando abandonadas, al tener que acudir los colmeneros a los castillos de Dos Hermanas y otros, sea reducida a la mitad la guarnición de cuadrilleros o se abandonen. 

Iniciándose desde estas fechas su despoblamiento, abandono y ruina. 

Torre de Malamoneda
El castillo de Dos Hermanas, sin utilidad conocida desde su abandono por la Hermandad Vieja, permanece en ruinas desafiando al tiempo desde su posición estratégica, mirándose en el arroyo de Merlín, guardando los secretos de su desaparecida aldea y vigilando los puertos y sierras cercanas. 

El castillo y torre de Malamoneda, maltratados por la acción humana, corrieron la misma suerte que otras fortalezas, sirviendo de cantera para la población y sus antiguos vínculos con Montalbán; solo son hoy un recuerdo para la historia de los Montes de Toledo.

Fuente: http://montesdetoledo.org/wp-content/themes/theme2027/PDF/montalban.pdf

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