sábado, 6 de junio de 2015

Las posesiones medievales del Arzobispo de Toledo (I)

La historia y evolución del patrimonio de la Mesa Arzobispal se inicia con la dote fundacional de 1086 que Alfonso VI da a la Iglesia de Toledo.

Un nutrido grupo de las poblaciones que recibe ahora (Almonacid y Brihuega) y a partir de este momento, alcanzarán el rango de villa en la segunda mitad del siglo XII y principalmente en la primera del XIII".

Durante el siglo xii, coincidiendo con una segunda fase de repoblación se incorporan Alcalá (1129), Relinchón (1146, con fuero de 1171 ), Esquivias (1188 ) y Talamanca (1188 ).

La nómina de villas conoce un interesante incremento durante el siglo XIII, consecuencia de la estabilidad de la cuenca del Tajo, definitivamente alejada de la línea de frontera. En la época de Rodrigo Jiménez de Rada, y al sur del Tajo, se incorporan el castillo de Bogas (1211 , en cuyas inmediaciones se formará Villanueva de Bogas), Yepes (adquisiciones entre 1213-1215), La Guardia (entre 1213 y 1218), Lillo y El Romeral (1228).

En 1214 se confirma el testamento de Alfonso VIII mediante el cuala la Mesa Arzobispal se incorporan Torrijos  y parte de Esquivias, poblaciones al Norte del Tajo. A ellas se suma Añover en 1243 .



Los años centrales del siglo XIII conocen las donaciones de Alfonso XI a su hermano el arzobispo D. Sancho el Electo (1250-1261) en el entorno de Alcalá de Henares y Brihuega: Uceda  en 1252 (una de sus aldeas, Torrelaguna será villa desde 1390 ) y Fuentes e Hita en 1255.

Queda así constituido el señorío del arzobispo de Toledo a mediados del siglo XIII. 

No conocerá importantes modificaciones hasta el último cuarto del siglo xiv, con la llegada de la dinastía Trastámara. El arzobispo será uno de los beneficiarios de las mercedes enriqueñas. En 1369 recibe Talavera  illescas y Azaña . 

El interés por la región talaverana y su conexión con Guadalupe explica la fundación por parte de Pedro Tenorio de la Villafranca de la Puente del Arzobispo (1390) \ en el territorio de Alcolea, propiedad del arzobispo desde 1086. 

Al mismo Pedro Tenorio se debe la incorporación de las villas de Alcolea de Torote (hoy desaparecida) y Utrilla . 

En esta segunda mitad del siglo xiv se tiene la primera constancia de la pertenencia de Santorcaz al arzobispo de Toledo, aunque se desconoce cuándo la villa se incorpora a la Mesa arzobispal .Esta nómina de villas, junto con aldeas y lugares, es la que se reitera en documentos del siglo xv 2*. se mantiene hasta 1574, en que la Bula de Gregorio XIII faculta a Felipe II para la enajenación y venta de los bienes del arzobispo de Toledo .

Este mapa de las villas de la mesa arzobispal responde a un estudiado control del territorio, que en primera instancia se apoya en el trazado de las vías de comunicación. Son fundamentalmente las que marcan los cauces fluviales de la Cuenca del Tajo, las conexiones de Toledo con Alcalá de Henares y Madrid, y la ruta hacia Andalucía, primero por el Puerto del Milagro, luego por el Muradal.

El primer periodo en la formación de las villas del arzobispo coincide con el control de la frontera con Al-Andalus. Se puede acotar entre 1086 y 1212, con el hito intermedio de la conquista de Cuenca en 1177. Progresivamente el control del territorio va alterando sus coordenadas, adaptándose al reparto de poder territorial en la Corona de Castilla, y a las  fronteras con los reinos cristianos vecinos (Portugal, Aragón, Navarra).

Este proceso es inmediato a la fecha de 1212, y se manifiesta especialmente a lo largo del siglo xiii. Responde a la política repobladora iniciada desde finales del siglo xi, y que conoce su momento más destacado durante el XIII, principalmente con el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada.

Esta actividad implica la promulgación de fueros y el establecimiento de mecanismos garantes de protección y defensa para las villas . El orden interno de Castilla en estas fechas supone el auge de las órdenes militares y de los concejos (poderes que habían irrumpido en el mapa a partir de la segunda mitad del siglo XII); pero también la supremacía de la  iglesia toledana sobre ellos. 

En este sentido, el apoyo de la monarquía al primado de Toledo es decisivo. Permite el afianzamiento del arzobispo en el territorio, donde sus villas son enclaves estratégicos. Belinchón, Yepes, La Guardia, Añover, Fuentes se sitúan cercanos a núcleos de la Orden de Santiago (Ocaña y Uclés) o de Calatrava (Ciruelos, Aceca, Zorita). Incluso villas como Brihuega, Fuentes, Utrllla o Huete (durante su esporádica pertenencia) tienen una posición privilegiada en el mapa de la archidiócesis, entre los Obispados de Sigüenza y Cuenca.

Este apoyo de la Corona posee un destacado componente económico y social (como el impulso a las ferias de Alcalá de Henares y Brihuega) que propicia el desarrollo de las villas, y las acometidas de embellecimiento y ampliación. La estabilidad iniciada en 1177 (conquista de Cuenca) contribuye a esta prosperidad urbana.

Por otra parte, Castilla conoce desde los últimos años del siglo xiii una inestabilidad política que se traduce en enfrentamientos internos. Este marco concede al arzobispo y a sus villas un papel relevante en el desarrollo de los acontecimientos: conflictos dinásticos, como el enfrentamiento entre Alfonso X y su hijo Sancho (fines del siglo xiii), las minorías de principios del xiv, el advenimiento de los Trastámara (último tercio del xiv) y la guerra civil que ocupa el siglo xv, hasta la llegada al trono de Isabel la Católica. 

Un último punto de interés es el de la posición de la Corona castellana en el mapa peninsular cristiano. Las villas del arzobispo en las fronteras de Portugal y de Aragón tienen más de una ocasión para comprobar el valor de su posición estratégica. 

La línea Alcalá de Henares - Brihuega hacia la frontera con el Reino de Aragón, tiene su máximo valor de avanzadilla en el siglo xiii (momento en que la Iglesia de Toledo se expande a costa de la Orden de Calatrava) y en los años centrales del xv. Pedro Tenorio posee un papel destacado en la consolidación de esta zona (al incorporar Utrilla y Almaluez) en la segunda mitad del siglo xiv; el mismo momento en que los conflictos con Portugal explican que dicho arzobispo controle las posiciones de Talavera y la Villafranca de la Puente del Arzobispo.



Este trasfondo histórico permite abordar la evolución tipológica de las villas del arzobispo entre los siglos xi y xv, y en primera instancia la arquitectura militar y de delimitación espacial ^^, como elemento característico de la ciudad medieval.

Pueden establecerse a priori dos fases. A un primer momento, que transcurre hasta mediados del siglo xiv, corresponde la configuración espacial de las villas del arzobispo.

Los fueros de fines del xii y principios del XIII pautan el plan director del desarrollo urbano de las villas, caracterizadas por la presencia de tres constantes, iglesia, fortaleza y muralla urbana.

Sin embargo, estas villas están determinadas por la herencia del sistema de administración espacial islámico. Tienen su origen en un lugar fortificado de mayor o menor envergadura, en ocasiones un castillo, obra islámica o preislámica, que el arzobispo se reserva para sí (Brihuega,

 Alcalá la Vieja, Yepes). Esta misma herencia explica que la iglesia ocupe el solar de la mezquita o la transforme, ilustrando la restitución del credo cristiano (Talamanca). Sólo la cerca urbana responde a una creación cristiana.

Un segundo momento (segunda mitad del siglo xiv y siglo xv) se caracteriza por la formación de nuevas villas, e incluso la transformación de las ya existentes.

Algunas villas surgen por la recuperación de un núcleo despoblado o de un castillo abandonado (Villanueva de Bogas junto a Bogas, Villafranca del Arzobispo en el territorio de Alcolea). Más frecuente es que una aldea alcance el rango superior de villa, como sucede en el Adelantamiento de
Cazorla, donde una mayor estabilidad permite la consolidación urbana (Villanueva del Arzobispo, La Iruela). Esto sucede también en el entorno del Tajo (Torrelaguna, Torrijos, Lillo, El Romeral).

Estas dos fases en la formación de las villas se reflejan en la evolución formal y conceptual del castillo (o fortificación) y de la cerca urbana, así como en las relaciones entre ambas.

Los castillos que entre los siglos xi y xiii recibe el arzobispo mantienen, en un primer momento, la función de control del territorio y defensa que poseían durante el dominio islámico.

El arzobispo recibe castillos de situación crucial, desde la propia dote fundacional de 1086 (Almonacid, Alcolea, Brihuega), a los que se suman, a partir del hito histórico de la conquista de Aurelia en 1139, otros como Bolobras (1142), Canales (1143), Belinchón, Calatrava, San Servando (1175).

Significativa debe ser la cantidad y calidad de los castillos de la Iglesia, y su distribución en el mapa, cuando en 1204, Alfonso VIII hace público que todos los castillos episcopales del reino lo son, en última instancia, de su hijo y sucesores, por cuanto su fin es el de servir a la Corona de Castilla .

Pero no todos estos castillos conocen idéntica evolución. El arzobispo ya se había desentendido de algunos durante la segunda mitad del siglo XII (Bolobras, Ribas, Calatrava). El proceso de transferencias es especialmente significativo con D. Rodrigo Jiménez de Rada, quien se desprende
de Pulgar y los castillos del entorno del Puerto del Milagro. 

Estos enclaves han perdido su valor estratégico respecto de la frontera con Al-Andalus, pero también respecto de la conformación interna del reino de Castilla. Otros castillos se mantienen como tales, con una exclusiva función militar (Alcalá la Vieja, Almonacid) o decaen (Alamín, Alcolea) hasta el
despoblado y el abandono.

Otro nutrido grupo, entre la segunda mitad del xii y principios del XIIIi, mantiene su valor estratégico y es el origen de las villas más antiguas del arzobispo (Belinchón, Brihuega, Alcalá) .El núcleo defensivo heredado puede ser de cierta entidad (Alcalá) oen ocasiones una alquería, con un recinto de mayor o menor envergadura(Yepes , Brihuega ). 

En cualquier caso, es significativo que dicho núcleo se identifique con el arzobispo, como señor de la villa. En ocasiones el primado recibe esta propiedad islámica a través de una fase de propiedad real, lo que enfatiza el valor de la arquitectura recibida y su significado (Brihuega, y tardíamente en el XIV Talavera).

El arzobispo toma una arquitectura militar heredada, a la que auna una función institucional e incluso, en ocasiones, residencial. Este modelo funcional es el que el arzobispo llega a reproducir en construcciones de nueva planta, como el alcázar de lllescas o el Palacio de Alcalá de Henares. Sin embargo el modelo no perdura hasta el fin de la Edad Media. Durante el siglo xv las obras de nueva planta estarán más próximas a la tipología de casa fuerte (palacios de Yepes y Talamanca, nuevas construcciones de La Guardia), determinada por la adaptación a la vida urbana.

Tanto el valor defensivo como institucional del castillo explica las iniciativas de los reyes castellanos por arrebatar los castillos al arzobispo, o lo que es lo mismo, de apropiarse de su señorío, en momentos de conflictos de poder entre la corona y la mitra. Al arzobispo Tenorio le retienen varios castillos (Uceda, Talavera, Alcalá la Vieja, La Guardia... ), que sólo le serán restituidos por decisión papal en 1393. Los procesos de reconstrucción del sistema militar de la mitra toledana, como el de Pedro Tenorio a fines del VIV,confirman la vigencia —y necesidad— de la función defensiva.

MAGDALENA MERLOS 
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