viernes, 5 de diciembre de 2014

Las Múltiples Carpetanias

Hay algo que debe quedar claro. No hubo un reino llamado Carpetania. Nunca existió una entidad política y organizada conocida como Carpetania. Ni hubo un rey de los carpetanos. Esa complejidad administrativa no existió en la Meseta. Nunca existió un Estado carpetano.

Las estructuras políticas de mayor jerarquía fueron las ciudades, o lo que los romanos llamaban civitas. Incluso a alguna la calificaron de pequeña ciudad, como Tito Livio ("parva urbs sed loco munito", pequeña ciudad pero en lugar fortificado), pero no mucho más. Y cada una de estas ciudades tenía un tipo que sobresalía entre los demás.

 Los romanos lo llamaron reyes, que es un término que les resultaba familiar. Los autores contemporáneos los llaman "reyezuelos" o "régulos", porque tenían tan poca gente y tan poco territorio a su cargo, que no merecía la pena llamarles reyes.

Por ejemplo, el mítico Argantonios, rey de la no menos mítica Tartessos era un rey de los pies a la cabeza, en razón del elevado número de súbditos, de la gran extensión de su territorio, y atención, a la gran cabaña ganadera que mantenía en sus campos. Y además era el rey de la plata, como su propio nombre bien dice.

Nada de ello se dio entre los humildes carpetanos. En las crónicas aparece algún jefe o "régulo", y su jurisdicción se limitaba a una ciudad-estado, como Hilerno o Thurro. Cada asentamiento dentro del territorio establecido como la Carpetania era en sí misma, una Carpetania en pequeño, independiente de los demás enclaves, y autosuficiente, puesto que las granjas de su alfoz eran las encargadas de alimentar a los habitantes del emplazamiento propiamente dicho.

 De estas microcarpetanias dependían esas granjas o núcleos menores que les proveían de vituallas. Quizás hubo un tiempo, en que ante la amenaza de males mayores, los carpetanos de las microcarpetanias aparcaron sus diferencias, como sucede entre todos los vecinos que se precien, para hacer frente a los que venían de fuera, como los cartagineses, que les hicieron un roto tan grande, que después de su paso ya no fueron lo que fueron. 

Los carpetanos eran considerados por los cronistas griegos que escribieron sobre ellos como un pueblo poderoso. Algo tenían que tener en común los habitantes de las múltiples Carpetanias, para que estos extranjeros les metiesen a todos en el mismo saco: ¿la lengua? Todos los pueblos de la meseta sur debían hablar dialectos parecidos, y debían tener un aspecto físico similar. Quizás eran gentes cuyos poblados estaban ubicados en "escarpes" yesíferos en las cercanías del río Tajo y sus afluentes. Eso es, las gentes que vivían en "las ciudades del país de los escarpes", como asevera el arqueólogo Dionisio Urbina.

http://www.rutasconhistoria.es/articulos/quienes-eran-los-carpetanos

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