domingo, 10 de mayo de 2015

El arte de morir en Toledo: Cipos Islámicos


La arqueología a la que un profesional se puede enfrentar en Toledo presenta múltiples particularidades. 

Partimos de la realidad de que Toledo en sí es un yacimiento donde podemos hallar elementos que identifican a culturas que han pasado por la ciudad, y que hacen que Toledo hoy día sea tal como es. 

Sin estos fragmentos o partes no se podría entender Toledo como resultado, ya que cada uno de estos elementos es como un libro abierto sobre la cultura, el tiempo y la vida de quienes lo erigieron. 

Nosotros sólo tenemos que saber leerlo.

Una de esas particularidades de la arqueología toledana, son los cipos funerarios de cronología medieval islámica, que se encuentran algunos de ellos diseminados por algunas zonas de la ciudad, casi siempre reutilizados en los muros como material de construcción dispuestos a veces de modo funcional y, en otras ocasiones, de modo decorativo.

Detalle de reutilización de cipos en muro localizado en las proximidades de la Ermita del Cristo de la Vega.

Ejemplo de reutilización de cipos en muro localizado en las proximidades de la Ermita del Cristo de la Vega.

Inmediaciones de la Ermita del Cristo de la Vega.

Cipo con inscripción cúfica en muro perteneciente a la casa del santero de la Ermita del Cristo de la Vega. 

Lo que más destaca de los cipos es que se empiezan a poner de moda en Toledo durante el siglo XI, entre el final del califato y la división del mismo en reinos de Taifas.

 La peculiaridad de éstos es que son muy escasos los ejemplos de otros cipos en el plano peninsular, sólo se registran en determinados contextos urbanos: en Ciudad de Vascos (Navalmoralejo, Toledo), los cuales son de una forma más rudimentaria; en Ávila, siendo éstos más tardíos que los de Toledo; en Calatrava la Vieja; y en Toledo, destacando por la concentración numerosa de éstos y la calidad de algunos por su factura y epitafios. 

La pregunta es: ¿por qué hay tantos cipos en Tulaytula y tan pocos en otros núcleos urbanos?

Cipos procedentes de la necrópolis mudéjar de San Nicolás de Ávila (siglos XIII-XIV). Fuente:http://avilabierta.com/PDF/textos/2/lamemoriadeala.pdf

Cipo hallado en Calatrava la Vieja (finales del siglo X

Principios del XI). 


Conjunto de cipos conservados en el Museo de Santa Cruz de Toledo (Segunda mitad del siglo XI). De izquierda a derecha: Nº Inventario 22367, procede de Magán (Toledo); Nº Inventario: 20387; Nº Inventario: 20579 (al igual que el anterior, procede del camino del nuevo cementerio de Toledo).


Ejemplo de reutilización de cipos en el vano interior de la puerta del Cambrón de Toledo en la reforma del siglo XVI.

Los cipos son columnas o pequeñas pilastras que se erigen verticalmente encima de la tumba para así señalizarla e identificar la memoria del difunto, y, a veces, servir de soporte epigráfico. Normalmente suelen estar realizada la mayoría en mármol. Presenta una parte sin trabajar en uno de sus extremos, ya que es la zona que va hincada en la tierra. 

En el otro extremo, la parte labrada suele tener en el extremo contrario una pequeña moldura de media caña a modo decorativo llamada collarino. En el centro, enmarcado por una orla o rectángulo, iría el área reservada para el epitafio, en el caso de que lo tuviera, ya que existen cipos sin texto, predominando en cantidad éstos últimos, de los que nos encontramos en Toledo. Las inscripciones están realizadas en cúfico (un tipo de escritura islámica, de muy difícil lectura).


Cipo conservado en el Museo de Santa Cruz. Nº Inventario: 20579. Cronología: 1052. Perteneciente al jurista Abu Utman Said Ibn Chafar. 

Los cementerios islámicos (maqbara/maqabir) se establecen fuera de los recintos amurallados de la ciudad, siguiendo la costumbre romana. En Toledo, las áreas funerarias de adscripción islámica se localizan esparcidas por toda la zona norte extramuros, coincidiendo con la vega natural del Tajo y sus estribaciones:

1- Área desde la Puerta del Cambrón hasta la antigua Basílica de Santa Leocadia.
2- Área del Circo Romano.
3- Área colindante a la Fábrica de Armas y carretera de Ávila (antiguo colegio Mayol).
4- San Lázaro hasta la carretera de Madrid (Camino del actual cementerio nuevo).

Vista aérea de SIGPAC con localización de algunas áreas funerarias conocidas hasta la actualidad.

En general, las tumbas suelen ser estrechas, excavadas en la tierra y no a mucha profundidad. 

El cadáver, envuelto en un sudario, se depositaba sin ajuar por regla general (siguiendo la costumbre islámica). 

 La posición que presenta el cuerpo es sobre el costado derecho, con la orientación del enterramiento suroeste-noreste, con la cabeza hacia la Meca normalmente, aunque existen excepciones. 

En cuanto a los tipos de tumbas o cubiertas presentan una gran variedad, la cual, como ocurre hoy en día, viene determinada por el nivel socioeconómico del fallecido y su familia. En el exterior de la tumba, ésta podría ir marcada con un cipo, estela, lápida o con ladrillos funerarios o simplemente, con una cubierta de tejas o adobes, hilera de piedras, montículo de tierra, etc.

Enterramiento islámico. Tumba 166. Intervención arqueológica durante 2009/2010 en PERI de San Lázaro, parcela U3, (Toledo)


Fuente del artículo
 http://arqueologiatoledo.blogspot.com.es/2013/11/el-arte-de-morir-en-toledo-cipos.html

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