domingo, 20 de diciembre de 2015

Héroes Toledanos: Benito Lorenzo Benitez

LORENZO BENÍTEZ, Benito

Junto con Aniceto Carvajal Sobrino, Ángel Melgar Mata, Mariano García Martín y Joaquín Tourné y Pérez-Seoane es uno de los cinco grandes héroes nacidos en la provincia de Toledo, todos ellos premiados con la Cruz Laureada de San Fernando por ser protagonistas de extraordinarios hechos heroicos.

Nació Benito Lorenzo en Fuensalida (Toledo) en 1917. Hijo de un ganadero, se dedicó desde su niñez al pastoreo. A su muerte, su madre, ya viuda, hubo de hacerse cargo del mantenimiento de las cuatro hijas que había sobrevivido a los doce hijos habidos en el matrimonio. 

A raíz de la liberación del pueblo de Fuensalida (Toledo) por las tropas nacionales, se incorporó al 110 Tabor de Regulares de Tetuán, en concepto de falangista. En el mes de diciembre de 1936, estando descansando el Tabor en Torrijos, se licenció a los falangistas, presentándose en vista de esto al capitán de su compañía diciéndole que él era patriota y que no podía entrar en su pueblo con dignidad si se le licenciaba, pidiendo ser alistado en el Tabor como voluntario por el tiempo de duración de la campaña.

Una vez aprobada su solicitud, fue destinado a la Compañía de Ametralladoras, en la que el 23 de septiembre de 1937, ante los continuos ataques que el enemigo dirigía a la posición del Pingarrón, se reforzó la guarnición de la misma, y la máquina en la que figuraba como sirviente fue agregada a la 2a Compañía.

A poco de entrar en posición, a consecuencia de la explosión de un proyectil de artillería, quedó muerto el cabo de la máquina y heridos varios de sus sirvientes, incluso él mismo, que se negó a ser
curado y evacuado, produciendo así mismo la explosión desperfectos en el mecanismo de alimentación de la ametralladora, por lo que fue agregado junto con otros sirvientes de esta máquina a otra de su compañía.

A poco de estar en su nuevo destino, se dirigió con gran valor y entereza al sitio donde se encontraba su propia máquina y, no obstante estar batido con toda clase de fuego, la retiró completa, trasladándola a lugar seguro donde quedó emplazada, marchando nuevamente y a pesar del intenso fuego que por el enemigo se le hacía, recogiendo el fusil, dotación y dos granadas de mano de un cadáver que por allí había, causando este gesto la admiración de sus jefes y compañeros; trasladó todo al parapeto, de donde salió poco después, y como fuera preguntado por sus compañeros que a dónde se dirigía, contestó que «a por los rojos, que eran unos cobardes», y dando gritos de «j Viva España!», se lanzó hacia el enemigo, arrojando granadas de mano, ocasionando la muerte de algunos de éstos y la huida de un grupo próximo, encontrando en este gesto gloriosa muerte y contribuyendo con su actitud extraordinariamente heroica, a levantar el ánimo de sus compañeros. En recompensa a su heroica actuación, en 1939 se le recompensó con la Cruz Laureada de San Fernando.

Pasaron cerca de treinta años, hasta que el 20 de octubre de 1968 tuvo lugar en Fuensalida el acto de imposición de la Laureada a la madre del héroe. En la Plaza Mayor se celebró una misa, tras la cual
intervinieron el alcalde de la población, que agradeció el homenaje; el presidente de la Hermandad de Alféreces Provisionales de Toledo, que recordó la gesta del héroe; el general Tomás García Rebull, delegado nacional de Antiguos Combatientes y jefe de la División Acorazada, quien manifestó la honda emoción que sentía y exhortó a todos los presentes a seguir manteniéndose en el servicio supremo a la Patria, y, por último, el Laureado general Gómez Zamalloa, que destacó la humilde procedencia del héroe y su honda raigambre.

Terminó el acto con la entrega a la madre del soldado Lorenzo de una placa donada por dicha Hermandad, y con la imposición de la Cruz Laureada por parte del general Zamalloa, tras lo cual autoridades y público asistieron al descubrimiento de dos artísticas lápidas en cerámica, una dando su nombre a una calle y otra perpetuando su recuerdo en la fachada de la casa donde había nacido y vivido, obras ambas del renombrado artista toledano don José Aguado Villalba. 

En 1996 tomó su nombre la Compañía de Instrucción de la Academia de Infantería y el 30 de abril de 1999 tuvo lugar en su Plaza de Armas un solemne acto durante el cual los familiares del soldado Lorenzo Benítez hicieron entrega al Centro de la Cruz Laureada, la placa conmemorativa de la imposición de la misma en 1968 y un retrato del héroe toledano, que quedaron depositados en el Museo.

JOSÉ LUIS ISABEL SÁNCHEZ
Numerario
http://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2013/12/files_toletum_0048_06.pdf

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